En Jujuy, la mayoría de los adoptantes de mascotas mejora en su aspecto anímico, dicen desde entidades proteccionistas.
En la provincia, los movimientos animalistas confirmaron esta aseveración, e indicaron que los mejores “adoptantes” de mascotas son justamente quienes sufren de problemas emocionales.
El avance científico estuvo a cargo de un grupo de psicólogos conducidos por Deborah Custance y Jennifer Mayer, ambos del Departamento de Psicología, quienes realizaron ensayos controlados para evaluar la respuesta que tenían los canes frente a diferentes estados emocionales de los humanos. Con este fin se programaron una serie de pruebas con 18 perros de diferentes edades y razas, todos fueron expuestos a tres tipos de estímulos, de no más de medio minuto. Se enfrentaron a una persona llorando, a una persona haciendo un zumbido extraño y una persona llevando a cabo una conversación casual.
A los animales les provocaba curiosidad el sonido de los zumbidos, y en tanto reflejaron indiferencia ante los diálogos. En cambio, cuando algunas de las personas -conocidas o no por el perro- fingió llorar, el animal se acercó y, adoptando una actitud sumisa, buscó de inmediato contacto físico como una forma de mitigar esa tristeza, de aliviar el dolor con diferentes actitudes.
Según las conclusiones del estudio, la mayoría de los perros respondió al llanto de manera empática, lamiendo e intentando consolar a la persona .
Según explicaron los responsables del estudio, la idea de generar distintos ruidos o expresiones fue para descartar que los “gestos” del perro no estuvieran asociados a una simple curiosidad.
“Los humanos suelen tener menor respuesta de empatía en torno a personas desconocidas que los perros”, aseguró de igual manera el estudio. Entre las conclusiones, se determinó entonces que los canes son capaces de responder más a las emociones que cualquier otra especie, humanos incluidos.
El llanto lleva a un mayor significado emocional para los perros y provocó una respuesta global más fuerte que hablar”, sostiene la investigación.
Enterados de este avance científico en la provincia, referentes de los movimientos que trabajan en el cuidado de los animales, como por ejemplo de la Fundación Narices Frías y el movimiento animalista Urac, confirmaron que ellos fueron testigos de cómo al momento de adoptar mascotas, los dueños mejoraban considerablemente su estado anímico.
Además mencionaron que los mejores “adoptantes” de mascotas -es decir quienes brindan un cuidado responsable del animal- son justamente personas adultas que están atravesando un mal momento de su vida.
Como ejemplo, la vicepresidenta de Narices Frías, Cecilia Velásquez, manifestó que les tocó particularmente dar en adopción cachorros a personas que estaban transitando por fuertes depresiones y enfermedades como cáncer, y que luego del seguimiento realizado, se dieron con que las mascotas mejoraron radicalmente su estado de ánimo percibiendo el dolor que sentían.
Descendieron adopciones
Pese a este beneficio emocional que brindan las mascotas, Cecilia Velásquez indicó que la cantidad de personas que buscan cachorros en la fundación disminuyó -se adoptan de 3 a 10 cachorros por día- porque hoy se solicita tanto el DNI como una boleta de servicio que certifique su dirección para poder llevar adelante un seguimiento del cuidado de la mascota.
Además todavía son muchas las personas que abandonan animales y en consecuencia, los miembros de la fundación que trabajan ad honorem conviven con más de diez animales en casa, que esperan ser adoptados.
En este sentido, destacó Velásquez que es bueno que las personas conozcan los beneficios de tener una mascota para seguir incentivando a la población a incorporar un perro de la calle en el entorno familiar.
“Tenemos varios casos de personas que superaron la tristeza, hubo una mujer que fue luego de su separación y durante el seguimiento vimos que el perro pudo sacarla de la depresión que ella nos dijo que vivía”, manifestó la vicepresidenta de Narices Frías.
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