Perpetua para los dos imputados por el triple crimen de los policías en 2007

Perpetua para los dos imputados por el triple crimen de los policías en 2007

La condena de prisión perpetua recayó sobre los dos acusados de masacrar a tiros y puñaladas a tres policías. El tribunal reveló los fundamentos de la sentencia. La cámara oculta fue la evidencia clave.

Validez al aporte de una cámara oculta como evidencia clave y decisiva en un juicio oral, el Tribunal en lo Criminal II de La Plata reveló que la condena aplicada a los dos acusados por la masacre policial de la planta transmisora fue de prisión perpetua, tal como había anticipado Trama Urbana.

El ex policía Marcos Casetti y su amigo Mariano Filippi Medina fueron condenados a prisión perpetua al ser encontrados “coautores funcionales” del triple crimen de los policías Alejandro Vatalaro, Pedro Díaz y Ricardo Torres Barboza, ejecutados el 19 de octubre de 2007.

El fallo legitimó el uso de un registro audiovisual que se le practicó al acusado Casetti durante su estadía en la Unidad 9 de La Plata. En esa filmación, Casetti se autoincrimina, revela el nombre de sus dos cómplices, y da detalles minuciosos de cómo fueron asesinadas las víctimas, puntualizando movimientos, ubicaciones, armas utilizadas, secuencia, etc. Todos datos que en su momento eran desconocidos en el expediente.

El contenido de esa cámara fue publicado en exclusiva por Trama Urbana en 2009, luego de que el abogado Alejandro Montone lo presentó como elemento de prueba en el expediente. Eso permitió un giro en la investigación y que varios detenidos recuperaran su libertad. Se produjo entonces la detención de Casetti, de Filippi y se libró la captura de Fernando Maciel, quien permanece prófugo de la justicia.

Ayer, las familias de las víctimas celebraron la resolución y se retiraron de la sala de audiencias de lágrimas y abrazos. Los acusados no estuvieron durante la lectura, por pedido de sus defensores.

Por unanimidad los jueces del Tribunal II Silvia Hoerr, Liliana Torrisi y Claudio Bernard calificaron el hecho como “homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, por el concurso premeditado de dos o más personas, por haberse perpetrado para consumar otro delito y en razón de la condición de policías que revestían las víctimas, en concurso real con el delito de robo calificado por el uso de arma de fuego apta para el disparo”.

El móvil: robar armas, chalecos y equipos

El fallo del Tribunal II también confirmó el móvil de la masacre. Al inicio de la investigación se habló del móvil “pasional”. Con la llegada del fiscal Marcelo Romero se barajaron dos hipótesis: una banda mixta de policías y civiles que entraron a robar armas, equipos de comunicación y chalecos antibala; la segunda apuntaba al robo de droga.

Ayer, los jueces definieron que el móvil fue el robo de armas, chalecos antibala y equipos de comunicación como esgrimió el fiscal de juicio, Martín Chiorazzi. “Ahora bien, más allá de especulaciones o hipótesis, algunas de las cuales dieron origen a las líneas investigativas a la fecha abandonadas, lo cierto es que ni los particulares damnificados ni las defensas han aportado al debate prueba alguna que permita tan siquiera dudar de que los hechos han acaecido de la forma en que se dieran por probados, por lo que entiendo que el móvil que se dio por acreditado no ha sido otro que el apoderamiento de los objetos que arriba se detallaron”, sentenciaron los magistrados.

Todo vale: micrófonos ocultos, fotos y cámaras a distancia

Con respecto a la cámara oculta en la que se ve a Casetti dar detalles precisos del ataque, había sido cuestionado por las defensas. El Tribunal concluyó que “la jurisprudencia y la doctrina de las últimas décadas, a la luz de los avances tecnológicos, ha debido dar tratamiento a cuestiones relacionadas a la legitimidad y validez de la introducción de prueba al proceso obtenida mediante la utilización de dispositivos ocultos tales como micrófonos, fotografía a distancia, aparatos de grabación y cámaras que permiten la obtención de imagen y sonido, sin la percepción de la o las personas cuyo registro se pretende obtener”.

Una a una, las pruebas que los incriminan

En la sentencia de 94 fojas a las que Trama Urbana tuvo acceso, se consignan las pruebas contra Casetti. Su huella apareció en un llavero perfumero. Estaba “fresca” según el informe pericial. Pertenece a la mano derecha del ex policía y el llavero se le cayó de un bolsillo, cuando estaba tras los pasos de Díaz para rematarlo. También que Casetti denunció el robo de su arma reglamentaria que es la que se habría utilizado para matar a sus compañeros de trabajo.

En relación a Filippi se le computó que estuvo prófugo, su “nula resonancia afectiva” al declarar ante los jueces, donde no supo explicar que hizo entre la noche del 18 de octubre y la madrugada del día siguiente de 2007. Él dijo que estuvo en su casa, sin embargo un informe telefónico ubica su equipo celular bajo la zona de influencia de una antena ubicada a pocas cuadras de la casa de Casetti y del prófugo Darío Fernando Maciel. Pero además, en el mismo informe se detalla que previo a la masacre existían llamados entre los tres jóvenes y que tras la matanza, dejaron de comunicarse.

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