Así lo indicó una de los testigos del megajuicio y el presidente del Tribunal ordenó a la Fiscalía que se investiguen estos hechos. “Los arrojaban vivos y se escuchaban gritos de dolor”, aseguró la mujer
En el regreso de las audiencias de la megacausa que tiene a Luciano Benjamín Menéndez como principar imputado, Bustos brindó una declaración impactante.
“Un vecino de Embalse me aseguró que los arrojaban vivos desde aviones, que escuchaban los gritos de dolor, e incluso que pudo rescatar el hueso de un brazo con esposas, perteneciente a alguna de las víctimas”, sostuvo la testigo e indicó que su hermana Nirida (que también declaró en la audiencia de ayer), tomó algunas fotografías de esos huesos. Inmediatamente, Jaime Díaz Gavier, presidente del Tribunal, pidió a la Fiscalía que se comience a investigar sobre estas pistas.
“Siento que este Tribunal, este juicio, es atemporal, debería haber sucedido en la década de los ‘80, por la incompetencia de jueces como Becerra Ferrer que cerró la causa, a pesar del dolor que la desaparición de Jorge significó para toda la familia”, dijo la testigo, y agregó: “Estoy agradecida de poder estar declarando en este juicio, y estar de este lado, de las víctimas”.
Bustos señaló que eran cinco hermanos y que en 1976 Jorge estaba haciendo el servicio militar, asignado a tareas administrativas. “Existió un antes y un después de la desaparición de Jorge. Toda nuestra vida estuvo marcada por este gran dolor. Sólo quienes somos víctimas podemos entender lo que significa la desaparición de un ser querido”, sentenció.
Ana María recordó que el día en que secuestraron a su hermano lo estaban por dar de baja del servicio por cuestiones de salud y tenía planeado festejar. “Sabemos por testigos que esa tarde fueron con él al Destacamento 141, que personal de inteligencia lo demoró y que Jorge sospechó que algo malo podría suceder”, indicó.
Agregó: “Afuera de las oficinas se escucharon gritos de dolor, los soldados que se acercaron a preguntar fueron dispersados por los militares y ante las preguntas de amigos, respondieron: ‘Lo que pasa es que están interrogando a Jorge’”.
Antes de terminar su declaración, la testigo realizó una reflexión sobre los represores: “Yo siempre pienso cómo los genocidas, los torturadores, los valientes militares argentinos que violaban y torturaban a seres indefensos, atados con cadenas, podían volver a su casa, abrazar a su mujer, besar a sus hijos, después de tener llenas las manos de sangre, de oler tanto a sangre. ¿Cómo pueden hoy abrazar a sus nietos, sin sentir una tremenda culpa? No logro entenderlo. Quisiera saber si a veces ven algunos rostros. Si se acuerdan de toda la gente que mataron. Si se acuerdan de mi hermano. Si se acuerdan cuándo lo mataron y dónde arrojaron cantidades de seres. Eso quizá no lo sepamos nunca, no podemos esperar nada de esta gente”.
Vivir sin madre
“No sé si se puede explicar lo que significa vivir toda la vida con la mamá desaparecida, que no es la mamá muerta. La vamos a buscar siempre, eso se transforma en un modo de vida. No sólo fue víctima mi mamá, que murió torturada y tirada en algún lado.
Nosotros somos víctimas permanentes hasta que aparezca”, dijo Yamila Argañaraz, que tenía 10 años cuando secuestraron a su madre, María Elena Gómez.
Otra de las testigos de la audiencia de ayer sostuvo: “Fue muy difícil para nosotros; mi hermano no pudo ni siquiera venir hoy, pero cada uno lo canalizó como pudo: yo me hice constructora de casas, creo que fue por mi convicción de que tenemos que construir la verdad siempre; mi hermano se hizo médico, para sanar las heridas que nos dejó tanto dolor; mis primos se hicieron abogados, entre otras cosas para meter presos a los responsables”.
Se conoce la sentencia del caso Svagusa
El Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) de Córdoba dictará sentencia en el marco del juicio por el asesinato de José Svagusa y otros 5 presos políticos simulando un enfrentamiento en 1976. En este proceso fue sometido como único imputado un ex policía del Comando Radioeléctrico provincial, Juan Domingo Ayala, quien tendrá derecho a declarar por última vez en el marco del juicio desde las 9.30.
Los jueces Mario Eugenio Garzón, Roque Ramón Rebak y Eduardo Ariel Belforte luego definirán la sentencia, que se estima se conocerá por la tarde.
En la última audiencia de debate, realizada el 4 de julio, la fiscal federal Graciela López
de Filoñuk había solicitado que al imputado se le aplique la pena de prisión perpetua, mientras que el abogado defensor, Carlos Casas Nóblega, había pedido su absolución.
La causa
Ayala está imputado como coautor responsable de seis hechos de homicidio agravado, doblemente calificado por alevosía y pluralidad de partícipes, en concurso real. Las víctimas son Diana Beatriz Fidelman, Miguel Ángel Moze, Luis Ricardo Verón, Ricardo Alberto Young, Eduardo Alberto Hernández y José Alberto Svagusa, quienes al momento del hecho se encontraban alojados como presos políticos en la Unidad Penitenciaria San Martín (UP1), de Córdoba, y la causa se desprende de lo que se conoció como “Juicio a Videla”, donde ya se juzgó el hecho.
De acuerdo a los datos que constan en el auto de elevación a juicio, el 17 de mayo de 1976, a las 19, una comisión policial integrada por efectivos del Comando Radioeléctrico y del Departamento de Informaciones Policiales (D2) se trasladó hasta la UP1 para retirar a los seis detenidos y llevarlos a dependencia del D2.
Uno de los vehículos para el traslado era conducido por el imputado Ayala y, según el parte oficial de novedades, en el trayecto de traslado con los detenidos son atacados a balazos por francotiradores en los techos de viviendas en la intersección de Neuquén y Mariano Benítez.
La policía repele la acción, sostiene el informe policial, y los detenidos aprovechan para fugarse de los vehículos y que en la confusión de disparos, de un lado y del otro, los seis presos son alcanzados por la balacera y mueren como consecuencia de los impactos recibidos.
La Fiscalía actuante en la etapa de instrucción observa y le llama la atención que tratándose de un hecho de gran relevancia, haya sido anotado en el libro de guardia recién al otro día, a las 7.30, “lo que obviamente contribuye a dudar aún más de la veracidad del parte consignado”.
Comentá la nota