Fénix volvió anoche de Vicente López con las manos vacías. Perdió 2-0 ante Acassuso, rival que manejó mejor la pelota, fue profundo y tuvo como figura a Alfredo Ábalos, autor de uno de los goles. A la visita le costó encontrar su juego y cuando estuvo en desventaja fue, pero sin claridad.
En el inicio del partido, a Fénix pareció costarle acomodarse en la cancha, porque el Quemero de movida lo complicó. Y Ábalos fue un dolor de cabeza con su movilidad, aunque en esos instantes le faltaba profundidad para lastimar.
El Águila se animaba poco y cuando tuvo su oportunidad, la defensa rival respondía, como el cruce a tiempo de Fabián Santana sobre la corrida de Marcos Riquelme, lo más incisivo en el ataque visitante.
El local dependía mucho del ánimo de Ábalos, que complicaba al Cuervo. De a poco fue creciendo la figura de Hernández, que le sacó del ángulo superior izquierdo un tiro libre al enganche a los 17’.
Aunque el Pájaro Riquelme tuvo dos chances para poner en ventaja a Fénix, pero primero Gustavo Ruhl y después su falta de precisión en el remate le impidió concretar.
Sin embargo, Ábalos exigió a Hernández meter el cachetazo salvador cuando se le metía la bocha en el ángulo superior derecho. Y la figura del arquero crecía más al lucirse en un fusilamiento permanente y que terminó cuando a los 37’, le tapó el penal a Sergio Salomone.
Fénix parecía no encontrarse y esperaba algún milagro. Tal es así que Riquelme volvió a perdérselo al rematar al lado del caño derecho a los 40’.
Más movido. El arranque del complemento mostró un juego más movido y aunque el local parecía dormido, a los 4’ Salomone se perdió el primero al rematar al lado del palo derecho.
Aunque de a poco Fénix lograba tener el control de la pelota, pero le faltaba ser profundo para llegar a Ruhl. Y Acassuso, cuando despertaba, llegaba con peligro como el remate de Rafael Nicola que se escapó al lado del poste derecho.
Fénix insistía con algunas contras, pero le faltaba claridad en los metros finales. Y cuando perdía rápido en el medio, sufría; el Quemero de contra lastimaba aunque aparecía la figura de Hernández para quedarse con el mano a mano de Damián Gómez. Y como respuesta, Ruhl se lucía al taparle un bombazo a Riquelme.
Sin embargo, a los 20’ y tras una gran jugada, Ábalos aprovechó el hueco y definió al palo derecho para abrir el marcador.
De ahí en más el local hizo su juego, se ordenó en su campo y presionó en la salida al rival. Y más allá que a los 24’, el árbitro ignoró un claro penal de Santana, que derribó a Nicolás Martínez Vargas, al visitante no se le caía una idea para ataque. Hasta que a los 36’, Gómez la bajó dentro del área entre los centrales y de emboquillada, clavó el 2-0 para cerrar el partido.
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