Doce muertos, más de 20 heridos de gravedad y una enorme conmoción, que impactó en todo el país, es el saldo del fatal vuelco de un colectivo de la empresa San José sobre la ruta 176 cerca de Nueva Esperanza. Los pasajeros se trasladaban desde San José del Boquerón hacia la ciudad capital, la mayoría de ellos dormidos cuando, a las 3.10 de la madrugada de ayer, el reventón del neumático de una las ruedas generó la tragedia.
El siniestro ocurrió a las 3.10, a la vera de la ruta 176, entre las localidades Campo Grande y San Ramón, distante 45 kilómetros de Nueva Esperanza y más de 200 de la capital santiagueña. Allí, la unidad Nº 32 de la empresa San José cruzó de carril, dio varios tumbos y terminó destrozada en la banquina izquierda y con los cadáveres de sus pasajeros esparcidos por varios metros.
El vehículo era modelo 1972 y estaba al mando del chofer Héctor Arsenio González, de 51 años, con residencia en pasaje 108, del barrio Colón, casado con dos hijos, quien también pereció en el desastre.
Gritos desgarradores en la oscuridad, el techo de la unidad destrozado, asientos dispersos por todas partes y 12 personas muertas fue el resultado de la tragedia que ocurrió cuando la mayoría del pasaje dormía
Reventón de neumático
Una de las hipótesis dominantes atribuye la tragedia al estallido del neumático delantero ubicado del lado del conductor. Sí se sabe que en su alocada carrera hacia la muerte, el techo del colectivo se desprendió del resto de la carrocería y se convirtió en una trampa mortal, especialmente para tres pasajeros que fueron aplastados.
Cuando los pasajeros que se salvaron despertaron, no lograban dimensionar qué había sucedido. Cuerpos mutilados, personas heridas pidiendo ayuda, conmovieron a vehículos particulares que inmediatamente detuvieron la marcha para auxiliarlos.
A las 3.30 empezó el traslado de heridos primero hacia el Hospital de Nueva Esperanza y luego hacia la provincia de Tucumán.
Durante todo el día el Hospital Zonal de Nueva Esperanza se transformó en epicentro de la desazón, el llanto, la desesperación de familias enteras, ya que la muerte golpeó a padres e hijos, sobrinos, o bien vecinos.
La mayoría de los muertos o heridos se dirigían a Santiago por trámites personales, ya sea jubilatorios, de trabajo, otros en la Anses, o bien por controles médicos.
En procura de coordinar la entrega de los cuerpos a sus familias, ayer a la tarde arribó a Nueva Esperanza el ministro de Salud, Luis Martínez, quien hizo extensivo el pésame y la congoja del gobernador de la provincia, Dr. Gerardo Zamora.
En el lugar trabajó la Sección Criminalística de la UR2, a cargo del cabo Rodrigo Suárez Tévez.


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