Fin de año reúne a las familias y a los amigos, pero también a los desconocidos. Mucha gente se suma a fabricar juguetes, donar alimentos u horas trabajo para acercar alegría en estas fiestas. Cómo y dónde ayudar.
El modelo tradicional para pasar la Navidad, con tres o cuatro generaciones familiares reunidas, un árbol lleno de regalos y una mesa abundante, es mayormente una postal del pasado. Hoy en día las familias son menos numerosas y en muchos casos los chicos pasan Navidad con uno de los padres y Año Nuevo con el otro, porque están separados. Otros eligen pasar estas fechas con amigos. Surgen, entonces, distintas alternativas, cada una con sus ventajas y sus desventajas, desde un encuentro informal y de muy bajo perfil con amigos hasta una fiesta a todo trapo en un complejo hotelero, donde sólo hay que pagar (una buena suma) y vestirse elegante.
Sin embargo, nada garantiza pasarla bien, menos estar con quien se quiere estar. Por eso, una opción diferente, que es la elegida cada vez por más personas, es pasar la Navidad participando en una tarea solidaria, ayudando a otros. Son muchas las organizaciones que convocan a donar desde tiempo hasta alimentos, para que otro pase una mejor Navidad. Y para que quien dona sienta satisfecho su deseo de ayudar y compartir con los demás.
Ayuda tradicional
“La gente recurre a Cáritas porque es una organización creíble”, dice Carlos Ruiz, voluntario desde hace dieciocho años y el laico encargado de la Vicaría Centro. En la planta baja de la casa de Benito Quinquela Martín al 1500, a metros de la avenida Patricios, pleno corazón de Barracas, se acumulan las cajas navideñas. “Este año vamos a superar la marca del año pasado, que entregamos 340. Cada vez hay más necesidad, más gente necesitada y en situación de calle”. La organización de la Iglesia Católica es una de las tantas que reciben donaciones. La casa, amplia, está un poco abarrotada. De imágenes religiosas, pero también de cajas con los diversos productos que recibe la institución.
Ahí mismo funciona una oficina de empleo, donde se recibe a la gente para orientarla en la búsqueda de trabajo y ofrecerle capacitación. “Vienen las personas y me dicen: ‘yo quiero cuidar chicos o ancianos’. Y yo les digo: ‘¿Chicos o ancianos?’. ‘Las dos cosas’ me dicen. Entonces les explico que no se puede, que una cosa es muy diferente de la otra. A la gente hay que orientarla”, comenta Carlos. También hay un dispensario, donde una mujer clasifica las donaciones de medicamentos. Hay cajas amontonadas por todos lados. En la planta baja, el portón está abierto y los voluntarios están cargando cajas en una camioneta. La organización no reparte directamente las cajas, sino que las entrega a las cincuenta parroquias de la vicaría. Carlos aclara que son las parroquias más ricas las que recolectan las donaciones que después se distribuyen entre las más necesitadas. Cada caja contiene todo lo necesario para una cena navideña, incluido un pesebre y un mantel.
No sólo Cáritas reparte cajas con comida para las fiestas. Un día de semana por la tarde, Lucila recibe en su casa de Belgrano las donaciones que le van entregando quienes participan el programa Navidar 2013, que está respaldado por la Red Solidaria. Suena el timbre y entra Daniela, con la caja que ella misma decoró, con cartita navideña incluida. “Las medidas que pedimos (30x30x40 cm) son para darle una medida a la gente. Tampoco estamos esperando que nos traigan una caja llena llena de cosas. Es como para que le gente se dé una idea. En realidad, son todas cajas distintas”. Y dice, mirando las cajas apiladas en el living: “Yo creo que la cuestión de poder dejar de lado el ‘yo tengo’ y hay gente que no lo tiene y decir: si yo puedo hacer el esfuerzo trato y ayudo. Calculo que la gente lo ve desde ese punto de vista. Y me parece que estamos en una situación bastante complicada del país. El tema de la pobreza, etc. La gente que tiene un poco más dice bueno, colaboro”, cierra Lucila, que cuenta que las campañas siguen y se hacen en momentos claves del año: comienzo de clases y día del niño.
El Gobierno de la Ciudad tiene también su campaña solidaria y recibe juguetes. En el Parque Thays –Schiaffino y Libertador– se instaló el Parque Navideño, donde hay una caja especial para dejar las donaciones. Si no se puede ir hasta ahí, también se reciben objetos en clubes de barrio, centros de jubilados y otros puntos que se pueden consultar en la web del gobierno. El sábado 21 de diciembre, además, se hará en Puerto Madero el Runnerfest Navidad, una carrera solidaria que será una excusa para que participantes y asistentes aporten su regalo.
Taller de juegos
La Fundación Sí está en Carranza al 1900, pleno Palermo Hollywood, barrio de productoras y canales de televisión, restaurantes caros si no buenos y negocios de ropa y muebles de diseño. Desde hace un año y medio, se dedica a llevar un plato de sopa a la gente que está viviendo en la calle. Al principio fue una vez por semana, durante el invierno, después todos los días.
Cruzando la puerta de calle hay un oso de peluche gigante de color rojo sentado en una locomotora de madera. Al costado, hay una puerta. Entrando, cuatro mujeres sentadas a una mesa redonda, charlan mientras cosen muñecos a partir de medias. “Yo vine hoy”, “Yo ayer”, “Yo escuché hace quince días y estaba ‘que voy, que no voy’ y hoy me decidí”. “Yo escuché la semana pasada”, “Yo lo vi en Facebook”, comentan Beatriz, Catalina, Araceli y María Cristina.
“Es la primera vez que hago trabajo voluntario. No tengo trabajo y mis padres son grandes. Así dejo de estar triste en mi casa, pensando que no tengo trabajo, en el problema de mis padres y me vengo”, cuenta Beatriz, y sigue cosiendo. Hay algunos modelos prediseñados, pero también pueden tomarse libertades en el diseño. A un costado, en un estante, hay montones de muñecos incompletos. Tienen un nombre anotado en un papel prendido con un alfiler, para que el que lo dejó por la mitad, cuando vuelva, terminarlo. Daniela, una de las voluntarias que hace de orientadora, explica: “Yo soy voluntaria desde abril, cuando fueron las inundaciones. Como todo el mundo y dije bueno, me pregunté cómo colaborar y me quedé. Soy reikista y viniendo de la energía del amor, hablamos de eso, entonces es una manera de doblar la apuesta. Poner más amor todavía.”
Avanzando por un pasillo, se llega a un gran patio, donde un pibe corta cuadraditos y listones de fibrofácil con una caladora. “No damos abasto para cortar todo eso. Vamos a ver si conseguimos más madera ya cortada, porque te matan con el presupuesto de los cortes. Acá tenemos una maderera que se copa y nos hace mucho descuento, pero igual hace falta” – dice Diego, voluntario desde hace dos años en la ong solidaria creada hace poco más de un año y medio por Manuel Lozano (ver recuadro), que gracias al apoyo de famosos y la “buena prensa” logra una gran convocatoria. El diseño del lugar, organizado en distintos talleres, las propuestas abiertas para que quien quiera se sume a trabajar tiene mucha aceptación: ofrece una mezcla de lugar de juego para los chicos con tarea solidaria. Hay madres con sus nenes, adolescentes, abuelas con sus nietos, gente joven. En realidad, pintan, porque las piezas les llegan ya cortadas. Los más emprendedores, arrancan de cero.
“El objetivo es llegar a los 5.000 juguetes. Llevamos 2.000 más o menos. No están acá, porque muchos ya fueron saliendo”, explica Diego. Vuelve sobre el tema de los beneficiarios del trabajo, la gente que está en situación de calle. “La idea es acompañarlos para que no se sientan solos y después, bueno, el proyecto fue creciendo. Tenemos equipos que atienden casos de embarazo, apoyo escolar, adicciones, trabajo. Hay gente que sale de la calle y está encontrando trabajo… todo a través de la fundación”.
El 19 comenzarán las tareas de cocción de empanadas y pandulces para sumar a la recorrida de todos los días, para que la noche de Navidad sea especial, además de por el juguete, por la cena. “El año pasado duró hasta las 3 de la mañana. Este año se van a hacer empanadas, y se van a repartir junto con los juguetes. Fueron 400 personas que salieron a recorrer toda la capital.”
El beneficio solidario
“Necesitamos manos para colaborar. Acá no hacemos distinción de raza, ni de religión. Acá viene el que tiene ganas de hacer algo por el otro y para el otro. No hay un requisito”, señala Carlos Ruiz. Sin embargo, oferta de manos dispuestas para trabajar no faltan y las iniciativas solidarias se multiplican. Las convocatorias abiertas, con consignas amables parecen ser atractivas para un sector de la población que quizá no responde a las convocatorias tradicionales. Se requieren acuerdos mínimos y los objetivos son claros y compartidos. Y además, pareciera pesar el factor de satisfacción que ofrece el sistema de ayuda directa, en contacto con el destinatario y la gratificación personal que reporta el ayudar.
“Es una actividad que me llena cuando veo que lo que hago sale bien. Cuando ves que a la gente le va cambiando la cara y la vida. Hay mucho fracaso, pero hay que seguir. Creo que es lo justo”, dice Diego, de Fundación Sí. Para Lucila los resultados son similares “Me siento bien. Siento que ayudando me siento bien. Es una manera de agradecer todo lo que yo tengo”. A veces, cuando ningún plan cierra, puede ser que ayudar a los demás, sí.
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