Al hacerse los reintegros bancarios cada 28 días, la inflación, que crece semana a semana, va carcomiendo las ganancias originadas por las ventas.
El comercio ya empezó a sentir los coletazos de las fluctuaciones financieras y no le queda otra alternativa que reacomodarse al ritmo inflacionario. Negocios de distintos rubros dejaron de aceptar pagos en tarjetas de créditos debido a que muchos de los reintegros se hacen a 28 días y el aumento de los precios se desarrolla semana a semana.
La tendencia, que se originó en la Ciudad de Buenos Aires y había estado restringida a la capital, ya está empezando a golpear en la región. Desde la Cámara de Comercio e Industria de la Ciudad de La Plata se mostraron preocupados por una situación que puede tener consecuencias directas en el nivel de ganancias de los comerciantes. “Lo que comienza en Capital siempre termina replicándose en La Plata y en la región. La medida dispuesta por los comerciantes se da por una razón lógica”, indicó a Hoy, Juan Carlos Piancazzo, presidente de dicha institución.
En ese marco, se refirió a cómo la depreciación del peso generará consecuencias negativas sobre el consumo de la población y por ende sobre los diferentes grados de comercialización. “Lo que afecta principalmente a las ventas es la relación de ingresos de las personas, con menor ingreso menor posibilidad de gasto. Si hace dos meses ganabas una equis cantidad de dólares y ahora ganas menos vas a comprar muchos menos, y no me refiero con esto a que haya que pagar los sueldos en dólares, sino al poder adquisitivo”, concluyó Piancazzo. El panorama, acordó, es cada vez más negro para consumidores y comerciantes.
La gastronomía, uno de los sectores más perjudicados
Más allá de que la mayoría de los rubros se ven afectado por esta tendencia, los locales gastronómicos son de los más perjudicados por esta situación. Los incrementos de precios desandados en los alimentos hace que las proyecciones de ganancias se hagan difusa si no se toman semana a semana. De hecho, productos como la carne aumentaron en las últimas dos semanas entre un 20% y un 25%, mientras que el pollo manejo subas del 20%. Si a esto se le suma las subas que venían dándose, previo a la devaluación, en elementos sumamente utilizados en los establecimientos, como la harina y el tomate, el panorama para los restaurantes o casas de comidas es por demás riesgoso.
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