Instituciones de Mendoza están por suspender servicios porque las obras sociales les deben muchos meses de prestaciones, de varios millones de pesos.
Silvia Danacea, presidenta de la fundación "Creyendo en Mí" (afectada por esta situación), comentó que cuando crearon la entidad sabían que tenían que esperar unos meses, como máximo cuatro, hasta que se creara una cadena de pagos con las obras sociales.
Sin embargo, dos años después todavía no lo logran y les deben $ 2,5 millones. Como la institución se autosustenta, unos 130 chicos podrían quedarse sin servicio, una situación que se repite en varias asociaciones más.
Danacea detalla que en la Fundación, ubicada en Godoy Cruz, los niños tienen talleres terapéuticos durante la mañana, luego almuerzan y por la tarde asisten a una institución educativa. Son 130 chicos con retraso mental, parálisis cerebral y otras patologías. De hecho, hasta hace poco incluían a pequeños con autismo pero debieron dejar de hacerlo por falta de pago.
"No les he podido pagar a mis empleados y algunos ya me han mandado cartas documento, pero si las obras sociales no me pagan por mi trabajo, tampoco puedo pagarle a mi gente", planteó con frustración Silvia.
"Ellos no pueden decidir cuándo van a abonar", agregó. En varias ocasiones han viajado a Buenos Aires para reclamar en forma directa a las prestadoras y contó que siempre tienen una justificación: unos que han cambiado el valor de las prestaciones, otros que han modificado el trámite y hasta que se han extraviado expedientes.
El monto de la deuda que las obras sociales sostienen con AMAD (Asociación Mendocina de Actividades para Discapacitados) es idéntico. Rosa Giunta, la directora terapéutica, explicó que casi no tienen pacientes que se atiendan en forma particular y que la mayoría lo hace a través de prestadoras de salud, que deberían pagar las prestaciones a la entidad a los 60 días, o 90 como excepción, pero ahora se extienden varios meses más.
Giunta subrayó que el centro educativo no recibe subsidios, por lo que no cuentan con "espalda" para poder sostenerse. Básicamente, pagar los salarios (no han terminado de liquidar enero) y el alquiler. Es que, como la modalidad de trabajo no apunta sólo al cuidado de niños, adolescentes y jóvenes, sino a su rehabilitación, no hay más de 3 o 4 pacientes por sala, por lo que es necesario mucho personal.
Pese a que desde AMAD -ubicada en Capital- han recurrido a diversas instancias para reclamar -además de las obras sociales, al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la Superintendencia de Salud y autoridades provinciales, no han obtenido una respuesta favorable.
"Ya hemos comunicado a algunos padres que vamos a tener que suspender los servicios", manifestó Giunta, al tiempo que lamentó que más de la mitad de los beneficiarios son personas de escasos recursos.
Hisdin (Hogar de Integración Social del Discapacitado Intelectual) funciona en San Martín y atiende a unas 120 personas de distintas edades, algunas que están internadas y otras que asisten al club de día.
Alberto Panella, el director general, comenta que tienen demoras de 5 a 6 meses en los pagos por parte de las obras sociales -tanto nacionales como provinciales. Como contraparte, han recibido una notificación de un embargo por parte de la Afip. "No podemos pagar porque no nos pagan. Es una situación bastante apremiante", lanzó.
Panella detalló que aún les resta pagar al 30% del personal el sueldo de enero y todo febrero, pese a que ya pasó el día 10. "Nos tienen a las vueltas y no estamos acostumbrados a tener que estar peleando", manifestó quien dirige a un equipo interdisciplinario que trabaja hace más de 20 años en la zona Este.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia reconocieron que la Dirección de Discapacidad le adeuda $ 16 mil a una de estas entidades, pero que se trata de un proceso administrativo hasta que liberen fondos. Para las deudas relacionadas con obras sociales, si bien no depende de esta cartera, manifestaron que de todos modos están dispuestos a recibirlos para ver de qué manera pueden ayudarlos.
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