Peleas y rebelión en España contra la ley antitabaco

Varios locales desobedecieron la norma; un propietario fue agredido por un fumador

MADRID.- Hecha la ley, hecha la rebelión: tan sólo tres días después de la entrada en vigor de la nueva norma que prohíbe fumar en todos los espacios públicos cerrados del país, miles de fumadores españoles se lanzaron a las calles en masa para poder continuar con su hábito, a pesar del intenso frío y de las quejas que muchos de ellos dejan escapar entre pitada y pitada.

Pero la drástica medida no sólo generó protestas entre el 24% de la población adulta que es fumadora en España, y que mudó su hábito a la entrada de bares, restaurantes y negocios. Algunos dueños de comercios gastronómicos, fastidiados ante la posibilidad de perder clientes fumadores, decidieron declararles la guerra a las autoridades sanitarias y permitirles a los parroquianos encender sus cigarrillos en sus establecimientos.

El primero en rebelarse fue, en la primera hora del lunes, el propietario de la parrilla Guadalmina, de la localidad malagueña de Marbella, que decidió colgar en las vidrieras de su local dos carteles en los que dejó en claro sus intenciones de desobedecer la ley y, al mismo tiempo, lograr una gran notoriedad en todo el país.

"Ante la inminente entrada en vigor de la ley antitabaco -dice el cartel- les informamos de que [sic], como negocio privado, haciendo uso de lo que nosotros entendemos son nuestros derechos, dicha ley no será aplicada en nuestro establecimiento." El contundente aviso, que en otros pasajes del texto también incluye críticas al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y un llamativo pedido de disculpas a los no fumadores "que se puedan sentir perjudicados" por su decisión, se transformó rápidamente en una de las noticias del día y alentó, también, a la rebelión de otros comerciantes y fumadores.

Ayer, en la ciudad valenciana de Castellón, los propietarios del bar Espirit también, por cuenta propia, habilitaron como espacio fumador esa casa de comidas. En su puerta, otro cartel, no menos desafiante que el de la parrilla de Marbella, también les hace un guiño a sus clientes que hasta hace menos de una semana vivían entre el humo de sus cigarros.

"Acceso permitido a los fumadores. Los no fumadores, bajo su responsabilidad", advierte la leyenda que apuntala la decisión de Fernando Tejedor, uno de los dueños del bar, de incumplir la ley nacional en beneficio propio.

De acuerdo con su testimonio, el Espirit, que respetó la normativa en sus dos primeros días de vigencia, perdió "cerca de un 70%" de sus ingresos corrientes, y esa abrupta baja fue, según él, la que lo llevó a sumarse al movimiento sedicioso.

A pesar de que las autoridades regionales anunciaron que, debido a su desobediencia, enfrentarán multas de entre 601 y 10.000 euros, ayer Tejedor ratificó que la administración del bar se mantendrá "firme" en su actitud, dado que para los socios propietarios "lo prioritario es defender el negocio, y más en época de crisis". Por su parte, el dueño de Guadalmina también comenzaba ayer por la noche a recolectar firmas para elevarle un petitorio al defensor del pueblo de su comunidad, con el fin de llevar el pleito a la justicia.

Peleas

Además, la ley y, sobre todo, las discusiones surgidas por su aplicación produjeron diversas trifulcas. El incidente más comentado se produjo en una sala de bowling de Montehermoso, Cáceres, donde el administrador del local, Juan Francisco Valhondo, recibió un botellazo en plena frente por parte de un fumador que se resistió a apagar su cigarrillo, y que no había podido ser disuadido por otro cliente.

Como resultado de la herida cortante, a Valhondo le aplicaron 16 puntos de sutura, mientras que la imagen de su rostro herido ilustró decenas de artículos sobre las interminables polémicas generadas en estos primeros días de vigencia de la ley antitabaco.

Más allá de los golpes, las palabras más afiladas también se pronunciaron sobre la nueva normativa que divide a España. Entre las declaraciones más polémicas trepó con fuerza entre los titulares de los medios una tajante frase que el escritor Arturo Pérez-Reverte dejó caer en la red social Twitter.

"Por cierto: Anna Frank fumaba. La delató un vecino a la Gestapo cuando bajó a fumar al bar", escribió. Pérez-Reverte, que en la actualidad dice fumar "sólo uno o dos habanos al año", criticó con dureza las actitudes que, a su juicio, promueve la ley entre la población. "[Caemos en] el bonito deporte de apuntar con el dedo: te pones el mono de miliciano, la camisa de falangista o la vara de inquisidor, y te pones ciego", remató.

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