La pelea de dos punteros de la villa 20, en el trasfondo de la toma de Soldati

La 20 tiene 40 mil habitantes y dos líderes enfrentados, cuya disputa trascendió, en los últimos días, los límites barriales. Desde el bando de Marcelo Chancalay, el puntero de buena llegada al PRO y al kirchnerismo, acusan a la gente de Diosnel Pérez, un dirigente del Frente Darío Santillán, de haber iniciado la toma. Los acusados lo niegan y apuntan al “Comandante” Rodríguez, un puntero cercano al gobierno porteño, a cargo de la organización de las cooperativas en las villas.

Dicen los que la conocen bien, que la villa 20 es una de las más politizadas del país. Asentada en un rincón olvidado de la Ciudad, entre las vías del Belgrano Sur y el cementerio de autos de la Policía Federal, recibe por las noches el resplandor lejano de la torre luminosa del Parque de la Ciudad.

Allí conviven también, junto a 40 mil personas, dos dirigentes barriales enfrentados. Por un lado, Marcelo Chancalay, un ex boxeador y el inventor de los polémicos “villa-tour” que hasta hace un par de años se ofrecía a turistas del primer mundo. También el hombre de la “burocracia villera”, como lo definen sus enemigos; un líder que suele tener buena relación con los gobiernos de turno y que en este momento, colabora con el PRO y también con la fundación de Madres.

En el otro extremo, está Diosnel Pérez, un militante del Frente Darío Santillán que trabaja conjuntamente con la CCC (Corriente Clasista y Combativa) y la Agrupación Barrios de Pie. “Un tipo que apuesta a las movilizaciones populares”, reconocen en su entorno. A él apuntan las miradas del gobierno porteño cuando analizan cómo se originó la toma del predio Indoamericano; justo una semana después de que la Ciudad anunciara que iba a empezar a escriturar los terrenos de las villas.

Desde el frente en que milita Pérez niegan terminantemente esta versión y acusan a Miguel Ángel “El Turco” Rodríguez, alias “El Comandante”, de haber incentivado la primera ocupación, que se dio en el fin de semana del 4 de diciembre.

Rodríguez fue, en los años 90, director de Tránsito de la gestión de Carlos Grosso. Pero luego pasó cuatro años preso por cobrar coimas para entregar licencias para taxis. Tras salir de prisión, fue contratado para coordinar la política del Instituto de la Vivienda, pero tuvo que abandonar el cargo luego de que el legislador Facundo DiFilippo lo denunciara por sus antecedentes penales. Hoy se lo vincula al PRO.

El fantasma de las elecciones

Diosnel Pérez es el presidente interino de la junta vecinal de la villa 20. Su cargo fue dispuesto por el juez Roberto Gallardo, luego de que el ex legislador Di Filippo presentara un amparo por irregularidades en los procesos electorales. Su enemigo en el barrio, Marcelo Chancalay, fue el presidente de esta junta por 13 años.

Las versiones que dicen que Pérez fogoneó la toma del Indoamericano argumentan que por más que el dirigente siempre tuvo el apoyo del juez Gallardo, nunca logró ganar las elecciones. Tomar tierras y conseguir escrituras podría haber sido considerado su carta de triunfo frente a los necesitados habitantes de la 20.

Por otro lado, existe otra versión entre los testigos de la primera reunión oficial que se organizó en la sede de la UGIS (Unidad de Gestión e Intervención Social) tras la toma. Allí estuvieron presentes representantes del IVC y legisladores de distintas fuerzas políticas.“Vino Chancalay, como dueño por su casa porque de hecho, tiene una oficina en la UGIS, y buscó romper la reunión. El no quería que se le dé nada a la gente que estaba ocupando el predio”.

“Chancalay no iba a permitir que una medida de Gallardo lo termine dejando sin representación frente a su gente”, analizan legisladores que presenciaron la escena.

Con este cuadro de situación, las elecciones en la villa quedaron suspendidas. Por el momento, nadie se anima a decir cómo, ni cuándo se regularizará la representación oficial de los habitantes de la 20, que viven a diario bajo el signo violento de estos dos dirigentes en pugna.

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