Gestos: los movimientos de los vernistas, unos tras otros, se sumaron en contra de decisiones del gobernador Oscar Jorge. Lo que ocurre en Pampetrol y con los pliegos de los funcionarios del BLP son muestras claras. El clima se enrarece.
El primer chisporroteo con Jorge fue la renuncia del vernista Juan Ramón Garay a la presidencia de la comisión de Hacienda y Presupuesto. Un distanciamiento con una lectura política inevitable, que ni las excusas lanzadas por Garay pudieron ocultar.
Esto se produjo en un convulsionado escenario nacional, en el que el gobernador Oscar Mario Jorge se mostró al lado de la presidenta Cristina Kirchner y su esposo en Olivos, mientras el senador nacional Carlos Verna anunciaba que no votaría la aprobación del DNU para el pago de las reservas.
Otro gesto se mezcló en esa pulseada: la presencia del vicegobernador Luis Campo con el presidente del PJ, Rubén Marín, en la localidad de 25 de Mayo. Marín desplegó sus críticas a la decisión de Verna de acompañar a la oposición nacional en el reparto de las comisiones del Senado de la Nación.
Ahora, el diputado provincial Juan Ramón Garay presentó un proyecto para que diputados provinciales de la oposición integren Pampetrol. Desde la oposición miran con desconfianza el proyecto: pretenden un diseño más ambicioso para la empresa petrolera estatal provincial.
Pero el gesto de Garay se hizo sentir con fuerza: en el Gobierno pusieron una mueca de rechazo cuando se concretó el anuncio del vernismo. Jorge no quiere injerencia de la oposición en Pampetrol, donde soporta en el Directorio el dominio del vernismo y quiere a gente de su plena confianza.
Además, queda pendiente la aprobación de los pliegos del vicepresidente del BLP, Javier Folmer, y el director por el capital estatal, Walter Faccipieri. Los pliegos descansan en la comisión de Acuerdo porque el vernismo les bajó el pulgar.
El gesto del vernismo es claro. Lo que en otra etapa de Gobierno sería una mera formalidad -que los diputados provinciales oficialistas aprueben los pliegos de dos funcionarios elevados por el gobernador- ahora se convirtió en la excusa para demarcar el poder que retiene un sector.
En principio, desde el vernismo no dejaron trascender si Folmer o Faccipieri no cumplen con los requisitos para el cargo. Es decir, que el freno de los pliegos no sería una señal de rechazo. Todo esto desnuda aún más la maniobra.
El enfrentamiento entre el Gobierno y el vernismo también tiene su capítulo en Salud. La llegada de ex funcionarios de gestiones marinistas, Liliana Simons y Juan Breppe, produjo resquemor entre los cuadros del vernismo que tienen al ex subsecretario de Salud Rubén Ojuez como referente.
El clima enrarecido, además, tiene otra vez un escenario propicio para su despliegue: el reclamo de los trabajadores estatales con el incremento salarial de 4% que anunció el gobernador.




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