Los reclamos desde Chascomús por las enormes dificultades que genera el sistema de peaje en la autovía 2 a nuestra comunidad, se intensifican a medida que pasan los días, y las reuniones se suceden.
Parece dificultoso –lo que no quiere decir que no se haga el intento- que el gobernador se allane a una reunión de esta naturaleza, a quince días de la apertura de las ofertas económicas de los cuatro grupos empresariales que aspiran a hacerse de la concesión del sistema de peajes, por los próximos treinta años. Chascomús debe –además- exigir de forma conjunta una mejora sustancial en la realización de obras que hacen a sus accesos, ya que poco menos que inaceptable que nuestra ciudad, de acuerdo a lo que establece el pliego licitatorio, vaya a recibir algún tipo de obra recién en el año 2025.
Sólo si las diferentes reuniones que se vienen realizando, lograr generar una “masa crítica” superior a la actual –que no ha sido mala, aunque menguó en los últimos encuentros-se podrá considerar como posible el que se presione, en todo el sentido de la palabra, a las autoridades bonaerenses, para modificar lo que viene complicado para Chascomús. Para otra ocasión quedará preguntarnos, por qué nuestras autoridades locales (incluyéndose a concejales, autoridades ejecutivas, y también legisladores provinciales y nacionales) evidentemente han reaccionado ante esta situación con indudable morosidad.

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