Un testigo que investigó la intervención dijo que la firma de Astolfoni “fue beneficiaria” de la apropiación.
Una nueva línea investigativa se abrió ayer en la causa Mackentor, anexada a la megacausa La Perla por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar, al aceptar el Tribunal Oral Federal Nº 1 la “pista económica” de la intervención de la empresa, ordenada por el exjefe del Ejército, Luciano B. Menéndez.
Se trata de la causa que investiga la intervención militar y luego judicial de lo que fue la principal constructora del interior del país, en 1977, lo que derivó en su declive comercial, hasta llegar a la quiebra, en 1999.
A partir del testimonio del periodista Fabián García, quien investigó el hecho, y a pedido del querellante de la causa, el abogado Juan Carlos Vega, el TOF 1 que preside Jaime Díaz Gavier citará a declarar al presidente de la empresa Supercemento Saic, Julián Astolfoni, o al presidente del directorio de la megacompañía.
Fundada en 1955, Supercemento sería según testimonios escuchados en la audiencia, la “principal beneficiaria” de la intervención de Mackentor. Hasta ahora, la instrucción sostenía que Mackentor, propiedad de Natalio Kejner, fue intervenida por Menéndez por la sospecha de que era “sostén financiero de la subversión”. La nueva línea vincula al caso Mackentor con la causa Papel Prensa, en la cual las acciones de la familia Graiver fueron transferidas, en forma compulsiva, a los diarios Clarín, La Nación y La Razón.
Según el largo relato de García, autor de un libro de investigación sobre el tema que aparecerá a principios de 2015, Supercemento tenía el monopolio de la producción de caños de cemento de gran diámetro para obras hídricas. Pero en 1973, Mackentor irrumpió como competidor en el rubro, tras adquirir tecnología norteamericana de punta. La situación derivó en una suerte de “compra hostil” de esa unidad de negocios por parte de Supercemento y el ulterior desplazamiento de la firma cordobesa de obras ya otorgadas por Obras Sanitarias de la Nación (OSN). De hecho, Supercemento habría tenido en aquellos años una estrecha relación con OSN, tejida a la luz de decenas de obras públicas de aguas ejecutadas desde 1955.
“El tema estuvo planteado en la fábrica de caños, y en el acueducto Villa María-San Francisco”, cuya licitación había ganado Mackentor, dijo García. “La intervención de la empresa favoreció básicamente que la obra del acueducto fuera adjudicada al grupo constructor Supercemento”, agregó el periodista, para luego trazar el paralelismo entre la causa Mackentor y el caso Graiver. “Sin la intervención del Estado, a estos grupos no le hubiera sido posible el traspaso de Papel Prensa o, en el Mackentor, a otro grupo”.
Asimismo, García explicó que Mackentor renunció a integrar la Cámara Argentina de la Construcción porque Kejner “se oponía a integrar un ‘club de la obra pública’”.
Víctimas
Además de García, testimoniaron ayer dos de las víctimas del operativo militar con que hizo la intervención, Ángel Sargiotto y Enzo Manassero.
Sargiotto, directivo de la empresa, detalló que fue secuestrado en la madrugada del 25 de abril de 1977, cuando una patota ingresó a su domicilio en la ciudad de Córdoba con el argumento de que buscaban armas y lo privaron ilegítimamente de la libertad, convirtiéndose en la primera víctima de la causa Mackentor. El testigo destacó que “nunca jamás tuve intervención política en absoluto. Yo solamente tuve actividad empresarial”, en Mackentor.
Sargiotto pasó de tres a cuatro meses en Campo de la Ribera y luego fue sometido a un Consejo de Guerra que lo condenó a 6 años de prisión. Salió de la cárcel de La Plata en diciembre de 1980.
Posteriormente, declaró Edgardo Manassero, secuestrado el 25 de abril de 1977, en la ciudad de Buenos Aires, junto a su padre, Enzo Manassero, ambos directivos de Mackentor, y su madre, Leila Rapuzzi, quienes luego de ser trasladados a Córdoba, fueron alojados en el centro clandestino de detención La Ribera.
Dijo que en La Ribera los interrogadores “dependían del Tercer Cuerpo de Ejército” y que con él estaban su padre, su madre y otros directivos de Mackentor, más algunos empleados jerárquicos”.
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