El pedido de aumento del boleto no adjuntó un estudio de costos

El pedido de aumento del boleto no adjuntó un estudio de costos
Cuatro carillas. Tal es la extensión total del proyecto de ordenanza que el Poder Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante para fundamentar el incremento del boleto de colectivo en la ciudad, duplicando su precio a partir de las próximas semanas.

El secretario municipal de Gobierno, Claudio Jurdana, es el único firmante de la iniciativa que dedica dos carillas a recordar que la última suba del boleto se había registrado durante 2009; que el subsidio municipal es el que mayor incremento tuvo en dicho lapso y que es el Concejo Deliberante quien tiene la potestad de fijar tarifas.

La fundamentación no incluye parámetros económicos o de costos, algo que más allá de ser presumible habida cuenta de que pasaron cuatro años de la última actualización, deberían quedar claramente planteados en un proyecto de tal naturaleza, máxime al hablarse de un aumento del 100% en un servicio duramente cuestionado en la ciudad por la calidad de su prestación y cuyo contrato de concesión establece que la comuna no tiene por qué garantizar la rentabilidad de la prestación.

En definitiva, haya pasado el tiempo que pasó -o no-, se trata de una medida de gran costo político dado el impacto social que tendrá entre los usuarios en la ciudad más cara de la provincia de Chubut.

LO QUE PIDEN

En tal contexto, la elevación del secretario de Gobierno sólo plantea de modo concreto que el boleto urbano pasará a costar $3 a partir de la promulgación de la ordenanza, y $3,50 desde el 1 de marzo próximo. Los de segunda a cuarta sección se fijan en $3,50 en primer término y $4 a partir de marzo, y mantendrán sus costos el boleto escolar ($1), Universitario ($1,50), jubilados y pensionados (0,50) y municipal (1,50).

Cabe recordar que el miércoles pasado, cuando Jurdana presentaba ante el Concejo el escueto proyecto que se conoció ayer, el mismo funcionario indicaba a Diario Patagónico que la empresa concesionaria abriría los números, refiriéndose puntualmente al modo en que el Ejecutivo municipal implementaría el subsidio garantizando que llegue a los usuarios “sensibles”, sin la vigencia del sistema SUBE que simplifica tal paso.

“El trabajo a hacer con la empresa es que a partir de la tarjeta implementada hoy, hacer que los montos subsidiados de los costos fijos vayan específicamente a los sectores que el municipio entiende como más vulnerables. Eso se puede hacer tranquilamente. Provincia desestimó en su momento la posibilidad de un SUBE para Chubut, pero nosotros tenemos implementada la tarjeta”.

Con tal comentario, el secretario de Gobierno explicó que tal sería la operatoria para aplicar el subsidio en primer término a los estudiantes, jubilados y municipales, e incluir a otros sectores vulnerables con un boleto diferencial.

Tal eje, sumamente sensible, no aparece esbozado en la fundamentación del proyecto que el mismo Jurdana firma, y que tenía en carpeta mientras daba tales explicaciones. En esta instancia, en función de que el cuerpo de concejales deberá definir por sí mismo el esquema de costos que sustente tal aumento, y habida cuenta de que deberá pasar por el proceso de doble lectura y audiencia pública, es de esperarse que su tratamiento en el recinto se extienda bastante más allá del próximo mes de diciembre. Al menos si lo que se pretende es introducirle seriedad al tema.

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