La mitad de los jóvenes neuquinos que trabaja lo hace en negro. El acceso al mundo laboral se complica sobre todo para quienes no tienen secundario completo. Aseguran que existe una práctica sistemática de tomarlos a prueba sin aportes. Empleo doméstico, comercio y construcción, los tres sectores más alcanzados por esta tendencia.
El empleo informal aparece como una suerte de peaje para el acceso al primer trabajo. Y cuando se consigue en blanco, se hace en muchos casos a través de contratos basura amparados por la legislación local y nacional, una suerte de empleo precarizado tolerado.
Como ocurre en muchos otros sectores, los más vulnerables son los jóvenes que no terminaron el secundario: más de 4 mil están en esas condiciones. En general, acceden a puestos de menor calificación y con mucha demanda, lo que hace difícil el ingreso y genera las condiciones para que el empleador “ahorre” en condiciones para su trabajador. Después de todo, siempre habrá afuera otro joven ansiando ese puesto.
Distinto es el caso de los que tienen formación universitaria -terminada o no- que logran mejores condiciones por la propia naturaleza del mercado en que finalmente se insertan y las posibilidades de pelear condiciones laborales que le dan sus conocimientos.
Condiciones
A través de la Encuesta Permanente de Hogares, el INDEC releva la característica de la población asalariada. Según estos datos, que corresponden al último semestre del año pasado, alrededor del 55% no tiene descuentos jubilatorios y casi no existen los que lo hagan de forma autónoma a través del monotributo.
El 59% de los asalariados menores a 25 años no tiene obra social, mientras que el mismo porcentaje no tiene vacaciones pagas. El 52% no cobra si tiene que faltar por enfermedad y el 53% no recibe aguinaldo.
En todos los casos, los porcentajes duplican la media del conglomerado Neuquén-Plottier.
Primer empleo
“Los jóvenes que recién empiezan a trabajar son los más perjudicados”, admitió María Maldonado, delegada local del Ministerio de Trabajo de Nación en Neuquén. La funcionaria reveló que existe un mecanismo sistemático de "negreo". “Les hacen el verso de que los van a contratrar, pero primero los toman a prueba. Entonces los tienen en negro hasta que pasamos nosotros con una inspección y no les queda otra que blanquear”, explicó.
Maldonado detalló que Trabajo organiza inspecciones diarias y promueve campañas para concientizar a los empleadores. Explicó que en lo que va del año se relevaron 1.257 trabajadores con una estadística de casi el 50% en negro. Este número no puede extenderse a toda la masa de asalariados porque el ministerio releva de antemano a los sectores más sensibles. También reseñó que la tendencia que se ve en Neuquén y en Plottier se repite en otras localidades, sobre todo en aquellas que tienen actividades de alta demanda temporal de empleo como la fruticultura y el turismo.
De manera similar se expresó el secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio y diputado provincial, Sergio Rodríguez. El sector que representa es uno de los más sensibles al empleo no formal por la propia rotación que posee: según el sindicalista, los comercios locales renuevan un 30% de su personal por año.
“Por la naturaleza de su actividad, la gran mayoría de los 18 mil empleados que tienen los locales neuquinos son jóvenes”, contó Rodríguez. “La relación suele comenzar con un joven de 18 ó 20 años. Lo toman en negro por todo el tiempo que puedan hasta que queden obligados a blanquearlos”, indicó.
Inclusive, contó que tienen indentificados a empleadores que buscan especialmente a jóvenes vulnerables para generar un lazo de dependencia que les sea favorable. “Apuntan por ejemplo a jóvenes madres solteras, para poderlas explotar con mayor impunidad”, criticó Rodríguez.
Estado negro
Lo curioso es que el trabajo en negro no sólo es patrimonio del sector privado. El propio Estado a través de diversos mecanismos emplea trabajadores y les paga como a subsidiados, sin realizarle los aportes o darles obra social.
“Hay muchos casos, sobre todo en los municipios. También en el Ministerio de Desarrollo Social que, contradictoriamente, es el lugar donde se atienden a los sectores de mayor vulnerabilidad”, explicó el titular de la CTA, Carlos Quintriqueo.
Denunció que en esa dependencia provincial hay 331 personas que trabajan en negro. Se los toma bajo la figura de acompañantes domiciliarios o bajo programa. “Mucha población joven está bajo esa condición”, explicó el gremialista.
También habló de aquellos que tienen mejores condiciones laborales pero que sufren de precarización. Destacó a los monotributistas con contrato y mencionó que en esa situación estaban las trabajadoras jóvenes despedidas del Centro de Atención a la Víctima.
Los sectores más vulnerables
Cuando la estadística se revisa por los sectores donde se registra más empleo en negro, no aparecen sorpresas: empleo doméstico, comercio y construcción figuran a la cabeza como las tres áreas con mayor trabajo en negro.
Son algunos de los rubros con salarios más bajos y donde además opera una cultura del "negreo" que inclusive se traslada al propio empleado: a veces se prefiere permanecer sin registro para sostener otros beneficios como subsidios o sencillamente para cobrar más evitando los descuentos patronales.
Mucho de ese tema cultural está amparado en máximas discursivas que suelen repetirse. La más escuchada es que blanquear el personal representa un costo excesivo para empleador. “Es mentira, un estigma”, definió Maldonado. “Es más caro tener un empleado en negro por los riesgos que se corren en cuanto a posibles presentaciones legales, que inclusive se pueden llegar a llevar puesto un emprendimiento”, explicó.
“Además, se cercenan derechos de los trabajadores, porque un trabajador no es una máquina de escribir”, enfatizó y definió: “El que prioriza sus ganancias frente a un tratamiento esclavo de sus empleados, no sólo no es un buen empresario sino que no es una buena persona”.

Comentá la nota