Ante una denuncia puntual de la Fundación La Alameda, por trabajo insalubre de niños en el basural de Mar del Plata, la fiscalía pidió a la comuna que los pequeños no tengan acceso al predio. Por esto, el Director General para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, José Luis Zerillo, brindó su parecer al medio digital Loquepasa.net.
Por otro lado, cuándo habla del Estado, pareciera que hablara de otros. Como abogado que es, debería saber que todos somos Estado y que él, por su cargo, tendría que cumplir una función dentro del mismo, por la que le pagamos todos, no su Intendente, también doblemente Estado, como ciudadano y funcionario. Dentro de lo que se debe hacer es descubrir las miserables falencias y buscar las humanas soluciones. Si dentro de la comuna no están, más allá de lo que se malgasta, que se busque en la provincia, con un Scioli que está en descubierta campaña presidencial y gasta millones de pesos públicos en promoción para enarbolarse como el salvador. Quizás, lo que haga falta, es que le propusieran un espacio al gobernador en el predio, para poner su nombre y, en compensación, dinero del Tesoro provincial, es decir, nosotros, para que coman sanamente los chicos. Yo creo que si nos dieran a elegir entre campaña y comida para los chicos, votaríamos por lo último.
Y a propósito del cargo de Zerillo. Director General para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos. Rimbombante. De títulos así no se privan. Se entra con el concepto de que “vamos a cambiar todo”, se comienza con el nombre y continúan enamorados del mismo que ocupa gran parte de la tarjeta, la que también pagamos todos. Eso sí, el colega del medio, con sentido común, lo presenta como Director Municipal de Derechos Humanos. Es más entendible y quizás la lectura de lo que dice y expresa el periodista, lo haga salir de la confusión al propio funcionario: “El tema es delicado. Habla de niños y niñas de muy corta edad que a diario trabajan en condiciones totalmente insalubres. Y la solución, claro está, resulta compleja”. Por mi parte, reitero, cobran para encontrar respuestas acordes, no las insostenibles justificaciones.
Descubre asimismo Zerillo que “estas condiciones de extrema vulnerabilidad social y laboral no debería existir” (pero existe bajo su atenta mirada), aunque “lo que vi es que la Justicia no ha planteado que se asegure la subsistencia de los niños”. Por ahí la Justicia le dejó algo para que él piense. Luego hizo hincapié en el trabajo realizado en los últimos años por el ENOSUR, Desarrollo Social y la Dirección de la Niñez en el predio de residuos. Pero, le recuerdo, conforme a sus propios dichos, no alcanza eso para hacer sustentable la vida en salud de esos pequeños. Para esto, hay que ver qué gobernantes en nuestro Estado necesitamos los ciudadanos, si el hablador o el hacedor.
Frase famosa: Argentinos, a las cosas. Si, de Ortega y Gasset, quien supongo nunca habrá dicho, cóme y púdrete.

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