Paula Blume, la chica accidentada en julio en rutas pampeanas, no pudo iniciar el viaje de regreso a Brasil cuando todo estaba listo. Minutos antes que la trasladaran al aeropuerto de Santa Rosa, le avisaron que el vuelo de Aerolíneas Argentinas se había cancelado. Esperan que el miércoles 11 pueda efectivizar su vuelta, después de más de 50 días anclada en tierras pampeanas.
Paula Blume es la estudiante universitaria brasileña de 22 años que sufrió un accidente vial el 21 de julio, sobre la ruta 10 cerca de Victorica, cuando una liebre se cruzó en el camino y el vehículo volcó. Sufrió una grave lesión en su columna vertebral que exigió una intervención quirúrgica y una prótesis. Su recuperación fue efectiva pero empezaron las vueltas respecto de cómo y cuándo regresaría a su país. Aunque suene increíble, esa vuelta sigue plagada de dudas y de –por lo menos- cierta manipulación de la información.
El Estado provincial se hizo cargo de una serie de gastos pero no del regreso de la joven. Hace varias semanas apareció la Fundación Messi anunciando que se haría cargo de los pasajes. Incluso hubo una posterior confirmación de ese dato de la Fundación a Diario Textual. Sin embargo, según cuentan familiares y amigos de Paula, "no pasó nada" y "ni siquiera volvieron a llamar como se habían comprometido".
La realidad es que el consulado brasileño en Buenos Aires se hizo cargo del costo de los pasajes para Paula y su mamá Cenira. Los médicos locales la autorizaron a viajar pero por razones clínicas sólo puede hacerlo en avión. El miércoles 4 de septiembre fue la primera fecha prevista para iniciar el regreso pero no pudo ser porque el aeropuerto local no tenía autobomba. La idea fue hacerlo el viernes 6 pero resultaba imposible porque los fines de semana no hay vuelos hacia Porto Alegre. Se reprogramó finalmente para este lunes 9 pero la mala racha ñao tem fim. Cuando hasta el último detalle estaba listo, se enteraron que el avión no salió de Buenos Aires.
Un poco de bronca y mucho de decepción se dibujaba en los rostros de su mamá y de su amigos (dos de ellos viajaron de Brasil para acompañarla), incluido uno argentino, y de personal del hospital Lucio Molas que la rodeaba mientras Paula permanecía en su silla de ruedas. "Ahora es el momento de tener más paciencia" les decía la joven a todos aunque sin ocultar la tristeza que sentía.
Igual, en forma inmediata, intentaron dos posibilidades: contactaron con un funcionario provincial para averiguar si el avión sanitario podía llevarla y aprovechar toda la logística organizada (ambulancia y hotel en Buenos Aires, entre otras cosas) y el vuelo de este martes a Porto Alegre. La otra fue reintentar, a través del Consulado, que un avión de la Fuerza Aérea Brasileña viniese a buscarla, como en algún momento -semanas atrás- pareció factible. Sin embargo, hasta bien entrada la tarde no había ninguna novedad al respecto.
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