El día que Patti nunca pensó que llegaría

El día que Patti nunca pensó que llegaría
El 14 de abril del 2011, será recordada como la fecha en la que el ex comisario represor fue sentenciado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad, condena que cumplirá en una cárcel común. Mientras en el auditorio Hugo del Carril se leía la sentencia, enfrente, en el CEMEF, diversas organizaciones realizaban una vigilia a la espera del veredicto. La jornada terminó con festejos, llantos y sonrisas eternas
En 2005, cuando Luis Abelardo Patti fue electo diputado, estaba convencido que su pasado había sido “sepultado”. Sin embargo, el tiempo y la justicia comenzarían a darle indicios concretos que para personas de su calaña no hay “olvido ni perdón”. Al tiempo de ganar una banca en la cámara baja, fue desaforado por el mismo cuerpo.

Al reabrir las causas de los delitos de lesa humanidad –que nunca prescriben- su situación cambió radicalmente hasta llegar a la condena que el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín hizo público en la jornada histórica del 14 de abril del 2011.

La sentencia iba a ser leída a las 5 de la tarde en el auditorio Hugo del Carril de José León Suárez, donde se desarrolló todo el juicio a él y otros represores por secuestro, tortura y asesinato.

“Como a loa nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”, era el cántico que se escuchaba de las diversas columnas que llegaban al CEMEF, frente al auditorio, donde se organizó una vigilia a la que asistieron organizaciones sociales, políticas, de trabajadores y de derechos humanos.

Las distintas banderas, carteles y remeras que identificaban a cada sector, se fundían en un solo deseo, la justicia. Gente mayor, jóvenes y hasta niños, se posaron frente al escenario montado en la pista de atletismo para escuchar la lectura de la sentencia a través de las pantallas gigantes que habían sido colocadas a los lados del mismo.

En la tarde cubierta, el sol se habría paso como las columnas interminables que seguían llegando al CEMEF. La espera, se matizaba con mate, cigarrillo y con las canciones de “Las memoriosas” de Rosario, murga que interpreto “Fuistes”, una adaptación del reconocido tema de Gilda, pero con dedicatoria a Luis Abelardo. “Fuiste patota, fuiste apropiador, fuiste asesino, fuiste un violador, todo eso fuiste, PERO PERDISTE”, rezaba la tonada de la murga rosarina.

El clima festivo se aquieto cuando cerca de las 5 de la tarde –como estaba pautado- comenzó la lectura de la sentencia. Todos los presentes, en silencio, concentrados, tenían un solo objetivo, observar con atención cada palabra que se escuchaba por los parlentes y se veía en las enormes pantallas.

Al escuchar la sentencia para Luis Abelardo Patti –prisión perpetua en cárcel común-, el CEMEF estalló en gritos y aplausos, en llantos y en sonrisas interminables, en abrazos llenos de euforia contenida durante años, en justicia, que se multiplicó por 30 mil, por esos 30 mil que están presentes…AHORA Y SIEMPRE.

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