Todos los vuelos fueron cancelados. En Bariloche no hay agua mineral y subió el precio de los barbijos. Lluvia de piedras en La Angostura.
Un cóctel de sismos, erupciones y cenizas volcánicas vivió ayer la Patagonia argentino-chilena. El fenómeno fue causado por la entrada en actividad del complejo Puyehue-Cordón Caulle, en Chile.
Desde las diez de la mañana, por ejemplo, se sintieron media docena de sismos sólo en los alrededores de Villa La Angostura, todos menores de 5º en la escala de Richter. Hacia el mediodía, el gobierno chileno había lanzado la alerta roja y evacuado a seiscientas personas de la zona de Los Ríos y Los Lagos; luego ese número creció hasta 3.500.
Pero el fenómeno más impactante fue la intensa caída de ceniza en una Bariloche –entre otras ciudades de Río Negro y Neuquén– en la que anocheció a eso de las cuatro de la tarde de un sábado atípico. El aeropuerto local fue cerrado, la gente se agolpó en los supermercados en busca de agua (que rápidamente se agotó) y barbijos (que aumentaron de precio). Al caer la tarde, se les pidió a los habitantes que se quedaran en sus casas y que evitaran usar vehículos y se decretó la alerta roja por medio de Defensa Civil; las radios emitían programas de emergencia.
Un panorama similar tenía la ciudad de Neuquén, unos 500 kilómetros al Norte. “Es como si lloviera arena”, decía un habitante neuquino ayer a la tardecita por la red social Twitter al describir la situación. La caída, en verdad, es similar a la de la nieve, pero con efectos bien distintos por la corrosión, que el agua no trae aparejada. Como se recomienda no aspirar la ceniza, quienes salían a la calle prevenidos lo hacían con la cobertura de barbijos.
Al mismo tiempo, otra ciudad turística como San Martín de los Andes sufría una bíblica lluvia de piedras calientes. También fue clausurado el paso internacional Cardenal Samoré (ver recuadro), que une La Angostura con la Décima Región chilena. Gendarmería argentina hizo inspecciones por posibles vehículos perdidos. Al cierre de esta edición no se habían reportado heridos ni daños materiales.
Evento. Las erupciones fueron precedidas por sismos desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. Del otro lado de la Cordillera, la Oficina Nacional de Emergencias de Chile contabilizaba no menos de doscientos de estos sismos: hacia el mediodía ya se sabía que estaban relacionados con la posible reactivación del volcán; la alerta ya estaba dada, por eso la erupción sorprendió menos.
Por efecto de los vientos patagónicos, la nube de ceniza del volcán chileno se dirigía hacia el océano Atlántico, según pudo comprobar el servicio geológico de los Estados Unidos (USGS, ver infografía). Y en la zona de Bariloche se produjeron incluso truenos, acompañados con un penetrante olor a azufre, según contó por Twitter la periodista local Laura García Oviedo. Bariloche está a unos 200 kilómetros del Puyehue. El intendente local, Marcelo Cascon, confirmó que el aeropuerto dejó de operar hacia las cinco de la tarde, cuando un avión que estaba a punto de despegar hacia Buenos Aires debió volver de urgencia a plataforma. “El aeropuerto volverá a estar operable cuando la pluma de ceniza ya no esté sobre la ciudad y hayamos limpiado todo”, agregó.
La ciudad chilena más cercana al volcán es Osorno, primeramente afectada por el fenómeno. Las columnas de gas alcanzaron los diez kilómetros de altura. El mismo volcán tenía cuatro erupciones registradas en el último siglo: en 1929, 1934, 1960 (junto con el megaterremoto de Valdivia) y 1990. Al cierre de esta edición, continuaban intensos truenos en Bariloche (donde casi
nunca los hay), que se había transformado en una ciudad desierta.
Más volcanes activos
El antecedente más notable de la erupción de un volcán en Patagonia es el del Hudson. El 8 de agosto de 1991 entró violentamente en actividad y expulsó una enorme cantidad de cenizas volcánicas que fueron arrastradas por los vientos del Pacífico a través de la Cordillera y arrojadas a todo lo ancho de la Patagonia argentina, sobre todo en la provincia de Santa Cruz, donde cubrió un área de 150 mil kilómetros cuadrados. Se calcula que arrojó a la atmósfera unos 2.500 millones de toneladas de materiales calcinados. Las dos poblaciones más afectadas fueron Perito Moreno y Los Antiguos, ambas del lado argentino, y se suspendieron los vuelos.
El último caso importante fue el 2 de mayo de 2008, cuando entró en erupción el volcán chileno Chaitén, que obligó a evacuaciones masivas en la zona.
Las complicaciones de las erupciones volcánicas no son patrimonio exclusivo de Sudamérica.
En los últimos dos años, dos volcanes de Islandia (uno de nombre impronunciable en castellano, el Eyjafjallajökull) estuvieron mucho tiempo activos provocando innumerables suspensiones de vuelos en toda la Europa continental.
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