El paso a paso del MPN, y los demás

El paso a paso del MPN, y los demás

La economía de Neuquén está un poco mejor que la del resto del país. No es una apreciación subjetiva, sino concreta: lo indican las variables económicas medidas el año pasado. Los índices que cayeron a nivel nacional, en Neuquén no cayeron o cayeron en menor proporción. Hubo mucha inflación, eso sí, mayor al promedio nacional. Pero también más consumo, y mayor producción de hidrocarburos, y una mejora notable de la recaudación impositiva.

El triunfo del MPN viene enancado en estas circunstancias. El voto neuquino ha sido un voto conservador. La mayoría ha preferido seguir en el mismo rumbo, aunque este, como cualquier rumbo humano, sea imperfecto. La ventaja comparativa de Neuquén respecto del resto trae pegada la identificación con el partido político que se queda mayormente con el rédito político. El kirchnerismo fue la segunda fuerza a solo 9 puntos de una elección que se dividió por tres. También es lógico desde este enfoque: el gobierno nacional funcionó en Neuquén motorizando aspectos clave para su economía, con YPF y Vaca Muerta, con Chihuido y su posibilidad cada vez más cercana, con planes sociales que sirven para disimular (aunque no resolver) la decadente evidencia de pobreza estructural que también muestra las flores del mal en esta provincia de riqueza y exorbitancia.

El MPN ahora sigue una estrategia estricta –conducida por Jorge Sapag- que se plantea ganar una por una las batallas electorales que restan, antes de definir el próximo gobierno. Ahora es Plaza Huincul el objetivo. Más adelante será la capital, donde es posible que elija un candidato en la misma línea osada de la renovación generacional que consiguió triunfar el 26 de abril. Se tomará su tiempo y sus confirmaciones antes de definir –a través de la Convención partidaria que conduce Rolando Figueroa-  cuál será su actitud frente a los comicios nacionales: libertad de acción o respaldo a un candidato. Este MPN  no tiene escrito un manual inflexible. En realidad, nunca lo tuvo. Siempre se acomodó a las coyunturas.

Una vez superadas todas esas instancias, Omar Gutiérrez, en sintonía con Sapag, definirá su equipo, su Gabinete, y el resto de los cargos de importancia en el Estado: la conducción del ISSN, del Banco Provincia, por ejemplo. Son cargos relevantes para la administración de la gigantesca maquinaria, con más de 56 mil empleados que consumen más del 60 por ciento de los gastos corrientes estatales. El Estado emepenista es supernumerario, todo el mundo lo sabe y todo el mundo critica este aspecto de la malformación neuquina. Al mismo tiempo, todo el mundo lo tolera y nadie está dispuesto a modificar esta situación. No, al menos, mientras la maquinaria tenga financiamiento al alcance de la mano.

La próxima gran batalla electoral, que completará el escenario político para el 2016, es la que se librará en la capital neuquina. Desde algunos sectores se interpreta que será una elección que dividirá por cuatro: el MPN, el actual oficialismo (que incluiría a la UCR), Libres del Sur con alguna propuesta aliancista detrás de Mercedes Lamarca, y el nuevo partido vecinal Confluencia por Neuquén, con Gastón Contardi como candidato. El kirchnerismo se incorporaría a alguno de estos cuartos de la torta global.

Obviamente, este primer vaticinio todavía es inestable en sus posibilidades concretas. El oficialismo municipal de Horacio Quiroga es, por estas horas, un hervidero de versiones, y cualquier cosa puede pasar. Quiroga salió a desmentir que busque una reelección después de la derrota, pero igual hay sectores que no le creen y que afirman que hará el intento. El PRO no está dispuesto por ahora a resignar la candidatura de Marcelo Bermúdez, números de la elección pasada en mano. La UCR amaga con internas para tener candidato propio, y hará el intento de conjurar la aventura independentista de Contardi y Confluencia por Neuquén. Este concejal, por su lado, asegura que ya no hay vuelta atrás y que planteará la pelea, aun contra el mismo Quiroga.

En el MPN, se regodean con estas realidades de fragmentación posibles. Su presencia natural en el distrito es lo suficientemente importante como para garantizar un triunfo en un contexto no polarizado. Ganar el distrito capitalino le garantizaría una gobernabilidad mayor al gobernador electo, sería un golpe, una inyección de confianza adicional.

Por ahora, lo cierto es que a las dudas acerca de la ingeniería electoral más conveniente para cada sector, se le suma una realidad coyuntural en donde todos hacen, al menos por un rato, leña del árbol caído. Así, durante la semana, se sumaron las voces opositoras al proyecto del Intendente de comprar 15 colectivos para sumar al servicio de transporte.

El transporte público es en Neuquén lo que más mala fama suma, sin que nada pueda aportar algo positivo al respecto. Se combinan situaciones y factores nefastos. Desde la demagogia de los subsidios y el desconocimiento de la acción malsana de la inflación sobre la rentabilidad real de las empresas transportistas, hasta la evidente impericia de una empresa –Autobuses Santa Fe- que entró por la ventana a un contrato ya establecido, y asumió el servicio sin tener idea de la complejidad de una ciudad difícil, con una población altamente exigente y una geografía capaz de hacer trizas unidades con una velocidad inaudita.

Desde lo más simple a lo más complejo, Neuquén va perfilando el camino hacia la utopía renacentista del Estado rentista y petrolero, como gran útero imaginario, del que emergería la provincia agro-industrial y turística que se advierte en estado larval tras la superficie de los grandes números y el extraordinario gasto público.

Este año es clave para tales designios.

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