Una multitud participó de la competencia que fue de Palermo a Plaza de Mayo y ya es un clásico del calendario. Superó la marca de inscriptos de 2012 y sigue siendo la más masiva de América latina.
El medio maratón de ayer fue todas estas sensaciones y muchas más, multiplicadas por las casi 18.000 personas que largaron a las 7.30 en Figueroa Alcorta y Pampa y corrieron una, dos y hasta tres horas o más en una mañana de fiesta, en la que la prueba, ya un clásico de la Ciudad en la que se anotan también miles de extranjeros, se convirtió en récord para Sudamérica.
El número de participantes creció en los últimos años a la par del aumento en la cantidad de gente que elige entrenarse y correr en los parques, las plazas y las calles de Buenos Aires. La edición 2010 tuvo 10.000 inscriptos. Ayer, fueron casi 18.000 los que se animaron a una distancia que hasta hace poco era impensada para muchos.
Como para César (50), que se entrena en el Parque Centenario y sonreía feliz en la meta tras su primeros 21K. De Caballito, contó que había planificado hacer un promedio de 5 minutos el kilómetro, y agregó que, como se sentía cómodo en ese ritmo, decidió acelerar después de la mitad de la carrera para cruzar la meta en una hora y cuarenta minutos.
O como Andrea, que celebraba con frutas y fiambre junto al grupo de entrenamiento La Deportista, que llevó 76 atletas. Andrea empezó a correr hace unos dos años y con un gran esfuerzo daba vueltas en la pista del Parque Chacabuco. Primero, la entrenadora la alentó para correr 10K. Después, y con algo de ayuda de sus compañeros, que la convencieron de que podía lograrlo, comenzó con el entrenamiento para los 21. Ayer recordaba el esfuerzo de tres meses, los abrazos emocionados del jueves, cuando el trabajo previo estaba hecho y solo quedaba la carrera. Esas y otras historias se multiplicaron en la mañana de ayer en cada kilómetro. “Nos propusimos que más gente haga deporte, y esta carrera es una clara muestra de que lo estamos logrando. Ya superamos las 500.000 personas que participan en distintas carreras durante el año”, dijo para cuantificar el fenómeno Francisco Irarrázaval, subsecretario de Deportes porteño.
Y la multitud se hizo sentir desde la largada. Hubo que caminar codo a codo. A este cronista, por ejemplo, le demandó más de tres minutos pasar el arco.
Después, el objetivo es encontrar el ritmo de carrera; cumplir con los tiempos previstos. Algunos los llevan anotados en los brazos con marcador. Otros en improvisadas pulseras. “Vamos bien, vamos bien”; se escucha varias veces en los primeros kilómetros. En esa instancia hay gritos de aliento, algunos charlan mientras corren y la mayoría celebra con los shows musicales. El primero es un doble de Elvis Presley, también está Michael Jackson, y en Plaza Francia tocan los Beatles. “Resucitó Lennon”, bromea alguien que en la espalda de su remera tiene estampado “Coco”. Alrededor hay risas y hasta quienes se le animan a los coros en el estribillo.
Las pendientes, que en el circuito de ayer fueron varias y complicadas, provocaron quejas y algunos insultos. Carlos Pellegrini, Corrientes, Alem, Rivadavia, Plaza de Mayo, Diagonal Sur, Belgrano, otra vez la 9 de Julio y la autopista Illia, que tapizada de naranja flúo da la imagen más impactante. Hay que mirar para atrás y para adelante para comprender la dimensión de la cantidad de gente que corre.
Y hay más historias ... “Pa, vamos por el 18, ahora tenemos que acelerar”, le dice una chica al padre. Más cerca de la llegada, por Figueroa Alcorta, se siente más el aliento desde los costados. A los que corren ya no les quedan muchas ganas de gritar. Casi todos guardan energías para llegar y emocionarse. Y también para sonreír y celebrar.

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