Pasado mañana vence el plazo para la presentación de Alianzas, en dirección a los comicios de octubre en los que Salta renovará tres senadores y tres diputados nacionales y el 22 de junio será la fecha límite para la presentación de las listas de candidatos.
Es que la elección por voto popular de los integrantes del Consejo de la Magistratura, tropieza en este momento con alrededor de veinte fallos de primera instancia que la han rechazado y se especula con que la Corte Suprema, en los próximos días, declararía su inconstitucionalidad. Si esto ocurre, fracasaría la intención del Poder Ejecutivo de transformar las elecciones de renovación del Congreso, en un plebiscito nacional alrededor de la “democratización” de la Justicia, que apuntaba claramente a diluir los resultados francamente desfavorables para el kirchnerismo que anticipan las encuestas en distintas provincias.
¿Qué pasaría en Salta si se anulan las PASO? ¿Cómo quedaría la nómina de de candidatos a diputados nacionales del oficialismo, habida cuenta que tanto el PJ, como el Partido de la Victoria y el PRS, además de otros agrupamientos menores, han coincidido en apoyar al hermano del gobernador como postulante a senador, disputando en las internas su ubicación en la lista de diputados del Frente para la Victoria?
En el PJ luego del cauteloso y previsible paso al costado de Santiago Godoy, “porque el gobernador me necesita en Salta” - dijo sin que muchos le crean - quedaron en pie las candidaturas de Evita Isa y Rubén Fortuny. A Fernando Yarade nadie le asigna ya posibilidades de competir, porque sus patrocinadores de la calle España, entre Buenos Aires y Mitre, retrocedieron y se mostraron tan cautelosos y prudentes como Godoy, cuando trascendió que estaban interesados en su candidatura. Aunque tampoco pierden las esperanzas, si la lista se resuelve en una pieza sin pasar por el bullicio de las internas.
A su turno Roberto Gramaglia, amenazó el pasado fin de semana con retirar su postulación a diputado nacional por el PRS. “En estas condiciones me bajo”, le anunció a sus amigos, luego de la tormenta que recrudeció en esa tienda cuando el gobernador confirmó que Cristina Fiore acompañará a su hermano, como candidata a senadora nacional en la boleta del oficialismo. Sin embargo nadie apuesta a que la sangre llegue al río, ni a que los perreseístas rompan el frente con Urtubey. Están enojados y ofendidos, es cierto, porque en definitiva no consideran a Fiore una representante del partido en la alianza oficialista. Creen que simplemente ha sido cooptada y que juega una aventura personal. La califican de oportunista. Pero hay que consignar también, que los descontentos se reclutan en las filas de los que han quedado fuera del presupuesto del Poder Ejecutivo, o tienen fueros legislativos. Dentro del presupuesto, desde los ministros hasta el último asesor o empleado, lo que predomina es el silencio.
En el partido de la Victoria no se toman las cosas con dramatismo. Están resignados a que si no hay internas, las listas sean armadas por el gobernador. Mientras que, en los partidos de menor envergadura incluídos en la alianza oficialista, aquellos que sólo existen en los afiches financiados por el gobierno, la sensación es de alivio. Ruegan que no haya internas. Porque de ese modo nunca se sabrá cuántos votos tienen. Aunque algunos se lamentan, en privado, por los viáticos que dejarán de percibir.




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