Parece que la crisis llegó a la impresión de los promocionados “trámites rápidos con entrega inmediata” de los DNI y de los Pasaportes en la República Argentina, tarea harto expuesta por el ministro del Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo.
Cabe recordar que desde hace unos tres años, cuando fue el furor por el inicio de la nueva etapa con la modernización en la confección de los nuevos documentos, desde la cartera que conduce Randazzo se mostró a la ciudadanía un modelo de gestión exitoso. Precisamente, este es uno de los temas por el que muchos ciudadanos dicen que lo votaría en caso de presentarse en las elecciones internas para dirimir la candidatura a presidente de la Nación en representación del gobernante Frente para la Victoria.
“Usted inicia el trámite en cualquiera de nuestras delegaciones habilitadas para tal fin y en siete días recibe sus nuevos documentos en su casa”, decían desde el sitio oficial del ministerio del Interior. Muchas veces, esos plazos se extendían a quince días corridos.
Sin embargo, ante la permanente demanda de los ciudadanos por tramitar sus nuevos documentos, los empleados de las distintas oficinas del Registro Nacional de las Personas también se vieron desbordados.
Actualmente, quienes inician el trámite de DNI o Pasaporte se encuentran con la siguiente advertencia del personal: “Dentro de 25 (veinticinco) días hábiles estará recibiendo en el domicilio consignado la documentación solicitada”. Esto quiere decir que el plazo de entrega se extendió a más de un mes, contrariamente a la eficacia y rapidez que se pregona desde el ministerio que conduce Randazzo.
Algo está fallando. La exitosa gestión en este tema no es la que se promociona. No es lo mismo -principalmente durante el período estival, cuando muchos ciudadanos optan por salir del país en vacaciones- diez o quince días que cuarenta.
En fin, el tiempo (de entrega de los documentos) tendrá la razón.

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