El Partido Justicialista de General Pueyrredón conmemora el 32º Aniversario de la Guerra de Malvinas y propuso dejar en claro su postura ante un hecho de semejante envergadura para nuestra historia como Nación.
Somos conscientes que hoy podemos hablar de avances y recuperaciones históricas gracias al proyecto político que comenzó en el 2003 Néstor Kirchner y que continúa la presidenta Cristina Fernández. En este sentido entendemos como lo ha hecho el Gobierno Nacional, que la causa Malvinas no implica solamente el reclamo de soberanía sobre las mismas, también implica un profundo debate como sociedad y el trato (en otras épocas destrato) que nuestros ex combatientes merecen como héroes de una guerra que se les impuso bajo los impulsos de gobernantes irresponsables y demagógicos.
Debemos recordar que la guerra de Malvinas no fue una decisión del pueblo argentino, ni siquiera estaba atrás de ella el intento de ejercer la soberanía y rechazar el colonialismo, sino un intento (de la dictadura militar) de perpetuarse en el poder.
Desde hace 10 años, las políticas nacionales hacia nuestros ex combatientes han permitido su inclusión a una sociedad que durante mucho tiempo los tuvo olvidados, producto de la estrategia de distintos gobiernos cuya única intención fue utilizar el tema con fines mediáticos. Hoy la política se hace cargo y otorga derechos a quienes por aquellos años eran jóvenes que dieron su vida por la patria. En esa recuperación de derechos encontramos la mejor forma de reivindicar a quienes murieron durante la guerra. Desde el 2003 a la fecha, observamos que el estado argentino discute la soberanía sobre las Islas Malvinas en los lugares que corresponde y ante quien corresponde. El camino elegido es el de la paz y la diplomacia, un camino marcado por la convicción y el no renunciamiento de algo que siempre nos perteneció. Como dijo Cristina: “No pedimos otra cosa que diálogo para resolver la soberanía”.
Otro punto importante a destacar, es que gracias al fortalecimiento y las políticas de hermandad con los países de la región, Malvinas ha dejado de ser una causa nacional para convertirse en una causa de todos los países de la Unasur y de todos los países del mundo que levantan las banderas del diálogo.
Como dijo nuestra presidenta: “Jamás habrá orden internacional, jamás habrá derecho internacional, jamás habrá seguridad internacional, hasta que todos y cada uno de los países que integran Naciones Unidas respeten todas y cada una de las resoluciones”.


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