Tras 36 años de vigencia de la polémica política del hijo único, el nuevo plan demográfico procura evitar el descenso en las tasas de crecimiento. Los efectos positivos que tendrá el incremento en la economía se esperan que lleguen entre 2030 y 2050. El programa busca equilibrar el desarrollo urbano con el rural, para que el crecimiento sea inclusivo y ambientalmente más sostenible.
El plenario anual del Partido Comunista Chino (PCCh) puso fin ayer a 36 años de la polémica política del hijo único, al anunciar que todas las parejas podrán tener hasta dos hijos. Al mismo tiempo, lanzó el XIII Plan Quinquenal para reforzar la vitalidad de la economía. El programa, el primero bajo el mandato del presidente Xi Jinping, procura evitar el descenso en las tasas de crecimiento que analistas chinos asocian a la llegada del país a "niveles medios" de ingreso per cápita. La nueva política demográfica y el Plan deberán ser ratificados por la Asamblea Nacional, en marzo de 2016.
La reforma supone un paso más en la relajación de los estrictos programas demográficos chinos. La política del hijo único, impuesta en 1979 con el propósito de reducir los problemas derivados de la superpoblación, sirvió para evitar que la población actual del país, de 1300 millones de habitantes, se acercara a los 1700 millones.
Fue por esa razón que el gobierno siempre defendió la restricción, aunque también admitía que se aproximaba el momento de ponerle fin. Entre los efectos más perjudiciales de la política se sitúa el acelerado envejecimiento poblacional, que hizo que la pirámide demográfica china sea similar a la de los países más desarrollados.
Según los datos demográficos que maneja la Academia de Ciencias Sociales, cada mujer china tiene 1,6 hijos, cuando haría falta una cuota de 2,1 para estabilizar la población. En distintos sectores se esperaba que el plenario del PCCh adoptase algún cambio pero no se imaginaban que la decisión final fuese la anunciada ayer. La primera reforma puesta en marcha en 2013, el antecedente inmediato, no tuvo los resultados esperados. Según datos de mediados de este año, tan sólo 1,5 millones de los 11 millones de parejas que cumplían con los requisitos habían solicitado el permiso para tener un segundo hijo.
En cuanto al XIII Plan Quinquenal (2016-2020), el PCCh señaló que aspira a que antes de 2020 el país duplique su PBI y la renta per cápita que tenía en 2010, aunque no reveló, por ahora, un objetivo de crecimiento concreto para los próximos años. En anteriores planes quinquenales, como el vigente hasta finales de este año, se establecía que la riqueza debía aumentar al menos un 7% anual. Al mismo tiempo, el programa busca equilibrar el desarrollo urbano con el rural para que el crecimiento sea inclusivo y ambientalmente más sostenible que hasta ahora.
El partido se propuso lograr un crecimiento "medio alto", priorizar un desarrollo "de calidad y eficiente" y adoptar medidas progresivas de liberalización de precios a medida que vayan madurando diversos sectores económicos. El nuevo plan, que fue divulgado con explicaciones simples y claras, incluyendo videos en inglés con fondo de música "country" estadounidense, reservará un lugar central a la innovación y se planteó, bajo vigilancia de los resultados, facilitar de a poco la captación de inversión extranjera.
Según Zhou Mi, una experta de la Universidad de Nankai citada por la agencia Xinhua, el PCCh procura evitar la "trampa del ingreso medio", mientras que la innovación y el ajuste estructural crearán nuevos fundamentos para apoyar un crecimiento de velocidad media a alta. Zhou define esa "trampa" como el amesetamiento que se produce en la tasa de crecimiento cuando un país en desarrollo ingresa al rango de "ingresos medios". De allí el énfasis en la innovación y las reformas para mejorar el sector servicios y volverlo competitivo. El plan profundiza la transición hacia un modelo productivo basado más en el consumo interno y los servicios que en la exportación de manufacturas.

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