Una cifra aún no establecida de billetes de 100 pesos que debían ser destruídos en el Banco Central desapareció y por eso la Justicia está investigando el hecho. Parte del monto de dinero perdido había salido del Tesoro Regional de Tucumán.
Si bien la cifra del robo aún no pudo ser precisado, lo que sí es seguro es que existirían varios implicados en el hecho.
El robo ocurrido dentro de la Gerencia Principal del Tesoro, oficina que hasta hoy se encuentra vacante, sin gerente.
El misterio aumenta con el correr de las horas y la duda de los investigadores se concentra en cuánto dinero desapareció de la entidad monetaria a partir de un dato preciso: sólo en uno de los operativos de destrucción de billetes se movieron más de 42 millones de pesos.
La cifra surge de un informe que la Gerencia General del Central envió al área de la auditoría general del propio banco y que llegó hasta los tribunales de Comodoro Py, según indicaron fuentes de la entidad.
El juez federal subrogante, Marcelo Martínez de Giorgi, ordenó entonces las primeras medidas de prueba. Citó a declarar como testigos al gerente general del BCRA, Benigno Vélez, al subgerente general del área jurídica, Marcos Moiseeff, y a dos empleados de la Tesorería. Y ordenó peritajes sobre las filmaciones.
Tal como se reveló el sábado, el robo ocurrió dentro de la Gerencia Principal del Tesoro, área que a su vez depende de la Subgerencia General de Medios de Pagos, a cargo de Vélez, quien mantiene una tensa relación con la presidenta, Mercedes Marcó del Pont.
Amigo del ministro de Economía, Amado Boudou, Vélez quedó como responsable del área hoy afectada por el faltante de dinero.
De acuerdo con el peritaje de las filmaciones, la revisión de las mismas, de la destrucción de los billetes pronto se concentró en lo ocurrido el 25 de abril pasado, cuando se detectaron movimientos "inusuales" de varios empleados.
Ese día, cuatro agentes del Tesoro y uno de la Auditoría del Central debían destruir bolsas repletas de billetes de 20, 50 y 100 pesos procedentes de los bancos Galicia, Francés, Santander Río, Credicoop, Macro y Santiago del Estero, entre otros.
Parte de esos fondos, correspondientes al Banco de Santiago del Estero, habían arribado seis días antes, el 19 de abril, transportados desde el Tesoro Regional de Tucumán. Según la revisión de ese mismo día y el recuento del día siguiente, arribaron 42 millones de pesos en fajos de billetes de 100 "sellados y embalados en packs de a millares".
Al día siguiente, esos 42 millones de pesos debieron ser destruidos en Buenos Aires junto a los fajos aportados por los restantes bancos en sacas negras. Pero la duda es cuántos fajos de billetes se destruyeron y cuántos fueron sustraídos de la máquina destructora y reingresados al circuito financiero.
Las autoridades del Banco Central radicaron la primera denuncia penal el 5 de mayo, a partir de la detección de 42 billetes de 100 pesos que parecían haber sido sometidos a algún proceso químico.
O sea, alquien intentó “lavar” el sello de destrucción que les había aplicado el Banco de Santiago con algún producto químico, pero al revisarlos mejor se detectó esa anomalía.
La detección de los billetes irregulares ocurrió cuando un presunto ex empleado o jubilado del BCRA se presentó para canjear algunos en la entidad. Ese día logró llevarse billetes en buen estado por los deteriorados, pero activó la alarma.
Ahora, el juez Martínez de Giorgi le pidió al BCRA que verifique si quien canjeó los billetes, trabajó en el Banco. Ese dato puede arrojar una pista firme sobre cómo fue la operatoria y quiénes podrían haber participado dentro de la entidad.


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