Para algunos es "una inmensa alegría"; para otros, "una indecencia absoluta". Lo cierto es que, mientras en Nueva York la justicia norteamericana abandonaba los cargos contra Dominique Strauss-Kahn, en Francia casi la mitad de sus compatriotas estimaban que el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue teniendo futuro político.
Técnicamente, nada impide que Strauss-Kahn tome el primer vuelo, esté de regreso hoy en París y anuncie su intención de presentarse a las primarias socialistas previstas para el 16 de octubre.
"Estoy impaciente por regresar a casa", declaró ayer ante cientos de periodistas que lo esperaban a la salida del tribunal.
"Ya que todos se sienten atraídos por los debates irreales, admitamos que Dominique Strauss-Kahn decida regresar como candidato. Nadie osaría imponerle un calendario", volvió a decir la primera secretaria del Partido Socialista (PS), Martine Aubry, ella misma candidata a esas elecciones. Los participantes en esas primarias debían declarar sus intenciones antes del 13 de julio.
Pero aunque todo el mundo opine sobre su eventual retorno a la política, nada indica que ésa sea la principal preocupación del interesado en este momento.
"No he recibido ningún mensaje de su parte para pedirme que intente reabrir las listas de candidaturas", afirmó ayer uno de sus allegados, Jean-Christophe Cambadelis. "Lo único que quiere Dominique en este momento es que termine esta pesadilla", agregó.
Esa pesadilla, es verdad, aún no ha concluido definitivamente. Strauss-Kahn tiene todavía que enfrentar el juicio civil iniciado por Nafissatou Diallo, que puede durar años, así como otras dos denuncias en Francia.
Según su biógrafo, Michel Taubmann, que lo vio el fin de semana pasado, antes de regresar, Strauss-Kahn tiene intenciones de viajar a Washington, la ciudad donde vivía con su mujer cuando dirigía el FMI. Además de recuperar efectos personales y poner en venta la lujosa mansión de cuatro millones de dólares que poseen en el barrio residencial de Georgetown, Strauss-Kahn desea reunirse una última vez con sus ex colaboradores. "Quiere hablarles, agradecerles y dar explicaciones", declaró Taubmann.
Lo que nadie puede negar es que los próximos pasos del ex ministro socialista se convirtieron en un dolor de cabeza para la clase política francesa. Ampliamente favorito en los sondeos durante meses, antes de su arresto, el fantasma de Strauss-Kahn planea no sólo sobre los proyectos de reelección del presidente Nicolas Sarkozy, sino sobre los de todos los demás líderes políticos, incluidos sus propios correligionarios.
Mientras amigos y camaradas del ex director del FMI manifestaron al unísono su alegría, otras personalidades políticas no ocultaron su reserva e, incluso, lamentaron la decisión de la justicia norteamericana.
Jean-François Coppé, secretario general de la Unión para una Mayoría Popular (UMP), el partido de Sarkozy, "tomó nota" de la decisión judicial, pero recordó "que una acción civil sigue su curso en Estados Unidos". El presidente del centrista MoDem, François Bayrou, juzgó que "muchas cuestiones siguen sin respuesta" y expresó su deseo de que Strauss-Kahn "se manifieste rápidamente".
Otros fueron más severos. La ex ministra comunista Marie-George Buffet la calificó de "mala noticia para la justicia" y "para las mujeres". Anne Mansouret, militante socialista y madre de Tristane Banon, la periodista que presentó una denuncia en París por intento de violación, se declaró "profundamente indignada".
Por su parte, el abogado de Banon, David Koubbi, manifestó su rechazo ante una "sesión de autocongratulaciones de los amigos de DSK" de "una indecencia absoluta".
Mientras tanto, en las filas del PS nadie cree verdaderamente en la intención del ex director del FMI de regresar a la carrera presidencial. Ni siquiera sus más cercanos colaboradores, como François Pupponi, intendente de Sarcelles. "Era el combate de su vida. Ahora es necesario dar vuelta la página. Dejarlo que recupere el aliento", afirmó.
Considerado un delincuente sexual durante semanas, expuesto al mundo entero con esposas en las muñecas, fustigado por su apetito sexual, ¿DSK tendrá la energía necesaria para lanzarse nuevamente a la arena política? Después de semejante experiencia, es probable que termine tomando distancia y asuma el papel de un respetado consejero económico. Sobre todo, lejos de las cámaras. No le vendría nada mal..
Comentá la nota