El revuelo llegó por la noticia de la supuesta quiebra de un banco y la baja en la nota de la deuda
El volcán de tensiones comenzó cuando el diario británico Daily Mail afirmó que el precipitado regreso del presidente Nicolas Sarkozy a París, que interrumpió sus vacaciones en la Costa Azul, obedecía a la situación crítica que atravesaba el segundo banco del país.
Société Générale se encuentra en un "estado peligroso" debido a las enormes pérdidas que sufrió en las líneas de crédito acordadas a Grecia y está "potencialmente al borde del desastre", difundió ayer el diario británico.
La información fue desmentida por el banco y el periódico presentó "excusas sin reservas" por su error. El viaje de Sarkozy tampoco era precipitado porque había sido anunciado anteayer. Pero el acto de contrición llegó demasiado tarde, porque en ese momento el sitio de Internet de The Wall Street Journal ya había publicado un artículo alarmista sobre el banco y la nota soberana de Francia.
Casi al mismo tiempo, el diario The Guardian difundió un tweet preguntándose si Société Générale podía convertirse en otro Lehman Brothers, aludiendo al banco norteamericano cuya quiebra, el 15 de septiembre de 2008, desencadenó la crisis financiera más grave desde la depresión de 1929.
Los operadores del mercado agregaron su parte al afirmar -sin ningún fundamento- que el gobierno preparaba un plan de rescate del banco, que preveía una posible nacionalización de la institución. Además, se aseguraba que el plan de ayuda a Grecia podría ser extendido a las obligaciones que vencen en 2024, lo que amenazaba con agravar la situación de los bancos acreedores y, en particular, la de Société Générale.
La SocGen, como se conoce al banco en Francia, desechó "categóricamente todos los rumores del mercado". El desmentido fue difundido en su cuenta de Twitter. Esas versiones descontroladas alcanzaron para crear una estampida de pánico en los mercados. Noventa minutos antes del cierre, las acciones del banco llegaron a perder 26% en la Bolsa de París. Al final del día, limitó las pérdidas y cerró con un retroceso de 14,74%.
Por la noche, el banco pidió a la Autoridad de Mercados Financieros (AMF), principal entidad reguladora de Francia, que abriera una investigación para conocer el origen de los rumores. El episodio de ayer agravó el impacto financiero sufrido desde que comenzó la crisis. En una semana, sus títulos perdieron una cuarta parte de su valor y la capitalización bursátil se dividió por dos.
La desconfianza sobre la exposición de los bancos franceses respecto de la deuda griega también salpicó a otros bancos y compañías de seguros: Crédit Agricole perdió 11,81%, Axa cedió 10,64% y BNP Paribas se replegó 9,47%.

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