Por Adrián FreijoHace ya muchos años que la Argentina se ha convertido en un país virtual. Todo se muestra como en una película clase B que cuenta torpemente la historia de los otros.
Y así, entre discusiones y voces iluminadas, los temas se van acumulando en un desván en cuya puerta luce orgulloso un cartel que dice “sin resolver”.
El intendente Gustavo Pulti dijo, en ocasión de inaugurar el 99° Período de Sesiones Ordinarias del CD, que la ciudad deberá afrontar en los próximos días un pago millonario que sobreviene a un crédito tomado por la administración radical en el año 2000, y en dólares.
Endeudarse en esa moneda en aquellos años era un suicidio; no hacía falta ser un genio de las finanzas para darse cuenta que la convertibilidad estallaba en mil pedazos y que más temprano que tarde habría que posicionar el tipo de cambio en un valor acorde con la realidad.
Así ocurrió y tras el estallido el municipio –como millones de argentinos que también habían confiado en la sinrazón de valuar en un plano de igualdad al peso con la moneda propia del país más grande del planeta- vió que de un día para el otro sus deudas se multiplicaban mientras sus ingresos, en débil moneda nacional, se dividían.
Tras un arduo debate judicial, que como siempre llevó más de una década, esta sentencia que lo obliga a una erogación que desacomoda sus ya por cierto incómodas posiciones financieras.
¿Sirve de algo el encendido cruce de hostilidades entre Acción Marplatense y la UCR tras el anuncio del Intendente?. Por cierto que no…
¿Los radicales –que son los que votaron en aquel tiempo semejante disparate al que se opuso el por entonces concejal Pulti- no deberían bajar humildemente la cabeza y acercarse por el despacho principal a ofrecer su colaboración desinteresada para salir del entuerto?.
¿Es lógico (ya no nos animamos a hablar de justicia) que quiénes endeudaron a la ciudad pretendan ahora ponerse en fiscales de quien trató de impedirlo y además tiene que “levantar el muerto”?.
En un país razonable las respuestas serían obvias, pero no en la Argentina y menos en Mar del Plata.
En algún momento tendremos que legislar sobre las responsabilidades emergentes de quienes toman decisiones en nombre de la comunidad. Sólo así podremos evitar situaciones insólitas como las que hoy nos toca vivir en las que el pecador señala con el dedo a quien trató de evitar que pecara o quien se confiesa termina intentando convertir en penitente al confesor.
Mientras tanto seguiremos viviendo en el reino de las palabras y el viejo desván del vergonzante cartel seguirá avisándonos que tras la puerta se acumulan los temas sin resolver mientras que sus autores siguen afuera sin que nadie les exija rendición de cuentas.
Y por supuesto….llenando el mundo de engoladas frases

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