Paritarias: los riesgos de empeorar la distribución del ingreso

Tomás Bulat Periodista. Economista

Nuevamente la negociación salarial está en el centro del debate. Uno de las que más visión tiene es la paritaria docente, que ha permitido comenzar las clases con un aumento cercano al 30% a lo largo del año. Vale la pena recordar es entre 5 y 7% superior a la del año pasado.

Las paritarias o negociaciones colectivas, son un mecanismo de negociación salarial que tiene muchas virtudes y también tiene sus defectos. Como todo, depende del contexto en el que se desenvuelva.

En las paritarias, el supuesto es que los sindicatos piden remuneraciones teniendo en cuenta su pérdida salarial por el aumento de precios, pero también las condiciones del sector donde negocia y que los empresarios firman lo que pueden cumplir. La idea es que “nadie firma lo que no puede pagar”.

Esto es muy cierto en escenarios de estabilidad macroeconómica, pero por desgracia no lo es en escenarios de mayor incertidumbre. Con una distorsión y dispersión de precios creciente, en realidad el horizonte de certidumbre se ha reducido mucho. Pregúntenle a cualquier empresario que precio cree que va a tener su producto en un año y aún teniendo un margen de error del 10%, nadie se lo podrá decir.

Porque el principal problema que genera la inflación es la incertidumbre sobre la variación que sufren los precios relativos.

Futuro, ¿qué futuro?

SI no hay ni un rango de certeza sobre los precios futuros, no hay rango de estimación de ingresos. Por lo tanto, objetivamente no hay posibilidad de saber si lo que firman los empresarios lo van a poder cumplir. En realidad, la firma de una empresa o sector depende, no tanto de una real evaluación de la situación económica del sector, sino de la capacidad de influencia que tienen sobre los reguladores. Y esto es válido tanto para los sindicatos como para los empresarios.

Si un sindicato es fuerte y relevante políticamente, puede pedir un aumento mayor y las empresas que los otorguen serán aquellos que crean que pueden conseguir acuerdos con el gobierno que les permita aumentar precios para dar esos incrementos y ganar plata.

Entonces, y ya lo probamos en una nota anterior de El Cronista, lo que termina sucediendo es que la dispersión salarial crece y por lo tanto la distribución del ingreso al interior de los trabajadores tiende a empeorar.

Es cierto que intrasectores la dispersión salarial puede ser menor, pero definitivamente la dispersión entre sectores crece.

La distorsión y dispersión salarial

Entonces, los beneficios que otorga una paritaria libre, en un contexto macroeconómico estable terminan siendo sus resultados más inciertos cuando la macroeconomía es más inestable. El principal sustento de la paritaria es la sustentabilidad y la previsibilidad y en este año 2011, ambos supuestos están en seria crisis

Es lógico, también, que los sectores menos organizados o de sindicatos más débiles y dentro de los empresarios, aquellos más chicos y débiles, comiencen a tener menos herramientas para defender el salario real unos, y la rentabilidad otros.

El problema es que los resultados de las negociaciones salariales se terminan convirtiendo en el principal indicador de la inflación futura de la economía, pero no el techo, sino el piso.

Porque hay que recordar que los salarios suben por las escaleras, mientras que los precios por ascensor. Esta analogía es buena, pero el problema es que algunos salarios van en escalera mecánica y otros en escalera de pintor de madera.

Cuando la inflación es baja, digamos de un 6%, un incremento salarial de un buen sector es del 9% y uno que no le va tan bien del 3%. La diferencia como máximo es del 6% al año. Pero si la inflación es del 30%, unos conseguirán el 40% y otros el 20% y aquí la diferencia es mucho mayor.

Cuando las negociaciones colectivas del salario se hacen en años electorales y de inflaciones por encima de los 2 dígitos, los resultados obtenidos, no significan, desgraciadamente que todos están un poco mejor.

Uno de los problemas a seguir es que la actual distorsión y dispersión salarial, tiende a crecer y por lo tanto la distribución del ingreso se verá afectada negativamente.

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