Dos turistas de San Rafael Mendoza fueron estafados por gitanos que se dedican a la comercialización de automotores en un local de la avenida Párroco Marshke de esta ciudad. No es la primera vez que esto sucede con estos comerciantes, ya que el último caso público fue el de compradores de la ciudad de Salta que se vieron perjudicados por el cuestionable manejo de estos “hombres de negocio”.
Luis Chavanne y Griselda Belén Sejudo, una pareja oriunda de San Rafael Mendoza, planificó un viaje de paseo durante las vacaciones en el norte del país y de paso adquirir un camión que habían visto publicado por la web en un diario de la vecina provincia, de una agencia de automotores ubicado en la avenida Párroco Marshke del Barrio Primero de Marzo.
Así que es que llegaron el pasado miércoles 31 de julio a nuestra ciudad y se dirigieron hacia el local donde “nos recibieron A. y R. Juan, con quienes vimos los vehículos, miramos el que nos gustaba -relata Luis Chavanne-, hicimos la operación de palabra, antes nos pidieron una seña de 500 pesos”.
Al día siguiente 1 de agosto, “fuimos hasta el banco a retirar el dinero de nuestra cuenta para completar la operación, pero lo llamativo es que nos fueron a buscar al alojamiento para acompañarnos, no nos dejaron un minuto sólos, nos seguían a todos lados”, intervino a su vez Griselda, quien describió a los gitanos comerciantes como “A. Juan era el gordo y R. Juan, el alto”.
Posteriormente, fueron a la agencia a realizar el boleto de compraventa que fue firmado por R. Juan y el denunciante. Como parte del acuerdo al que se había arribado, el pesado camión les fue cotizado en 179 mil pesos, de los cuales se iban a entregar 60 mil en efectivo, tres cheques por un monto total de 30 mil pesos, la entrega de un auto Volkswagen valuado en 33 mil pesos, y el saldo de 56 mil pesos se iba a cancelar en 24 cuotas. Así es que los compradores de buen fe le hicieron cesión de los 60 mil pesos, 500 pesos para el seguro y los tres cheques. Cuando Chavanne les pide la documentación del camión, los denunciados alegaron que los mismos estaban con “facura abierta y que los papeles estaban con el contador de la agencia”, de manera que les solicitaron que los lleven con el profesional para que se le haga entrega de la carpeta correspondiente y con un gestor para sellar la transferencia.
Los gitanos respondieron con evasivas aludiendo que “no era necesario, que el contador ya iba a venir con la carpeta” requerida. Chavanne y Sejudo comenzar a detectar que estaban siendo engañados, de modo que les pidieron a los gitanos abrie el galpón para ver otros vehículos pero con la sóla finalida de ver el camión sujeto de compraventa. Pero éstos se negaron diciendo que “al camión lo estaban preparando para tenerlo completo y en buen estado” a fin de hacerlo entrega en otro momento.
El viernes 2 de agosto, a las 08:30 los Juan se hacen presentes en el hotel donde estaban alojados los mendocinos para comunicarles que el contador no tenía los papeles que se les estaba exigiendo, que hubo una equivocación ya que la documentación estaba en una agencia de la ciudad de Córdoba y que llegarían a Jujuy el próximo martes 6 de agosto.
‘Allí confirmamos que nos estafaron y para seguirles la corriente con la finalidad de ver realmente el camión por el que pagamos les pedimos de forma amistosa que nos lleven a la agencia, les pedí precio por otros vehículos y cuando debíamos ir al galpón para ver el camión nos dijeron que otro vendedor se había llevado las llaves del galpón, que nos quedáramos tranquilo y nos fuéramos a San Rafael y que nos llevarían el camión a nuestra ciudad con todos los papeles’, indicó Chavanne.
No sólo eso, sino que los gitanos los “acompañaron” hasta la Ruta, a la altura de la estación YPF, “para ver que nos íbamos realmente, agrega Griselda. “Cuando se fueron, volvimos al hotel con bronca por lo que nos había pasado, fuimos a una agencia oficial de autos para pedir ayuda por lo que nos había pasado, allí nos terminan de describir esta maniobra mafiosa de los Juan, engañando y estafando a la gente”.
Reconoció Griselda que “tuvimos miedo en ese momento y fuimos a la Seccional 6ta. a hacer una exposición y denuncia por estafa, donde nos dijeron que no es la primera vez que ocurre algo similar con ellos”. Apuntó seguidamente que, “notamos que ellos nos estaban siguiendo a todos lados en autos particulares y con vidrios polarizados. Fuimos a El Carmen a ver a una familia amiga y hasta ahí nos siguieron. A mi novio lo siguieron también en todo momento”, agregó.
Por ello es que decidieron ir hasta la Brigada de Investigaciones a hacer una nueva denuncia e insólitamente, “alguien nos dice que para Fiscalía esto era un caso netamente comercial y que otros órganos debían hacerse cargo. Para nosotros es una estafa”, asintió Griselda.
Ayer, como una vía alternativa, los mendocinos remitieron una carta documento a los hermanos Juan pidiéndoles el reintegro de 61 mil pesos, “ya que por suerte, ellos nos habían devuelto antes los cheques porque esperaban que sacáramos más dinero para darles en efectivo”, decía Chavanne. Además, “gracias a Dios tampoco les entregamos el auto nuestro”, acotó Griselda. En dicho escrito los intiman a devolverles en un plazo de 24 horas el monto antes mencionado, caso contrario se iniciaban las acciones civiles y penales correspondientes.
Por la tarde, ampliaban la denuncia por persecusión, hostigamiento y amenazas en la sede de Brigada de Investigaciones.
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