Que 2011 es un año electoral ya se hace sentir en las paredes de la ciudad: la propaganda avanza sin freno en las calles mientras sigue sin resolverse una nueva regulación para la actividad.
A esta altura de la temporada, casi ningún paseo público o circuito publicitario de la ciudad quedó eximido de contar con la presencia del rostro o del nombre de alguna figura política que pretenda conseguir un rol protagónico durante las elecciones de 2011.
Duhalde, Kirchner, Alfonsín, Sanz, De Narváez, Scioli, Alvarez, Solanas, Carrió, Stolbizer, Macri, Cristina y Baragiola son los apellidos más conocidos que por estos días invaden la vía pública junto a otros, ignotos tanto para los marplatenses como para los turistas, que quieren darse a conocer ante los votantes.
La invasión publicitaria no da tregua y tiene la particularidad de modificar a diario el paisaje de avenidas, calles y paseos, donde los afiches de un candidato son reemplazados en cuestión de horas por los de algún contrincante. O, lo que es peor, terminan sustituyendo de manera clandestina a los de empresas que invirtieron para promocionarse.
La prepotencia de la publicidad política ya dio incluso lugar a una queja por parte de algunos productores teatrales que, en cuestión de horas, fueron testigos de cómo su inversión fue dilapidada por la abrupta aparición de afiches que taparon por completo los que promocionaban sus obras.
Quejas de todo tipo
Uno de los que se quejó fue Carlos Rottemberg, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (Aadet), que agrupa a 118 productores. Otro que hizo un reclamo similar fue el productor Carlos Faroni.
La situación bien puede ser calificada como de descontrol, no sólo por el afán de los políticos de promocionarse sin contemplaciones, sino también porque el municipio parece estar ausente en su tarea de control frente a este tema.
En medio del debate para poner en vigencia una nueva regulación para la instalación y exhibición de publicidad en la vía pública, el gobierno local parecería haber adoptado una actitud un tanto laxa, dando lugar a que los abusos cometidos en los últimos tiempos pasen sin "pena ni gloria".
Desde hace meses, la gestión de Gustavo Pulti espera que el Concejo Deliberante apruebe un proyecto de ordenanza para restringir el tamaño y la cantidad de los carteles callejeros. Y, en el marco de ese proceso, habría resuelto -salvo por algunas excepciones- no contrarrestar de lleno los evidentes abusos cometidos en el ejercicio de la publicidad en vía pública para no acrecentar todavía más la discordia con las empresas dedicadas a la actividad.
Lo cierto es que mientras tanto, en pocos días la ciudad sufrió un destrato inmerecido

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