El ex secretario del Interior asegura que Antonio Domingo Bussi no merecía el final que tuvo y admite que la política le dejó "secuelas".
Peluffo fue legislador y secretario del Interior del Gobierno de Bussi padre (1995-1999). Su carrera política, que coincidió con el secundario de sus cinco hijos (tiene dos pares de mellizos), lo privó de disfrutar de esa etapa familiar. Él estaba con el "general", como todos le decían, en la mesa chica que este conducía. "Lo conocí en la época del Proceso, cuando yo era intendente de Alberdi. Después (ya en democracia) me convocó a formar parte de su grupo político y yo acepté porque me parecía que en FR había gente que quería hacer cosas por Tucumán".
Considera que, pese a las limitaciones de índole presupuestaria, el partido de Bussi consiguió ejecutar muchos de los proyectos que se había propuesto. Enumera: "extendimos la red de gas natural hasta La Invernada, Trancas, la Villa Obrera de Tafí Viejo... Desde entonces nadie hizo un tramo más de cañería. Iniciamos las obras viales de La Quebrada del Portugués y San Pedro de Colalao-Colalao del Valle, que ningún gobierno continuó. También empezamos la construcción de la Escuela de la Patria, cosa que debíamos al general Manuel Belgrano y que tampoco fue terminada". Según su opinión, el bussismo habría hecho maravillas con los recursos que recibió el gobernador José Alperovich.
Pese a las obras mencionadas, considera que su máximo logro político fue la buena convivencia que logró con los intendentes y los delegados comunales durante la gestión en Interior (secretaría luego convertida en ministerio). "No creo que haya habido Gobierno que se relacione mejor con la oposición porque entonces el único intendente republicano era el de la Capital (Oscar Paz). De esa experiencia me quedó la amistad con (Osvaldo) Jaldo (actual ministro de Interior)", precisa. Y afirma: "en esos años había más tolerancia al disenso y al pensamiento crítico".
Puso punto final a la política en 1999, cuando Bussi concluyó su mandato de gobernador (en ese entonces no había reelección). En los comicios siguientes, Peluffo presentó una candidatura a legislador por la Capital y perdió. "Ese distrito no era mi fuerte porque yo soy de Alberdi", admite. Y añade enigmáticamente: "la política me trató muy mal; me dejó secuelas que tuve que pagar. Dije cosas que luego trajeron sus consecuencias". - ¿Cuáles? - No, eso es harina de otro costal.
- ¿Fue un error no propiciar la reforma de la Constitución para dar otro período a Bussi?
- No soy partidario de la reelección infinita. Entiendo que dos mandatos seguidos están bien. Yo propicié la reforma, pero, en la Convención de 1990, Bussi se había comprometido a no incluir la reelección y quiso mantener su palabra.
- ¿Era usted del entorno enfermizo del ex gobernador como lo definió el ex legislador Mariano Poliche?
- Estaban equivocados. Él y Ricardo Bussi tenían una visión distinta sobre el partido y los resultados están a la vista. FR ya no tiene la presencia de la década de 1990.
- ¿Cree que Fuerza Republicana va hacia su extinción?
- No creo que recupere el poder de la época de oro, pero FR tiene unas raíces profundas y siempre conseguirá un caudal de votos. El partido tiene un sello. Bussi ejercía un liderazgo fuerte y era querido por la población. Además, se caminó la provincia entera. A veces se hacían la una o dos de la mañana, y la gente del interior lo seguía esperando.
- Si hubiese sabido que Bussi iba a morir en prisión (domiciliaria), ¿lo habría acompañado?
- No me arrepiento de haber participado en política con Fuerza Republicana. Viví la primera condena (en la causa "Vargas Aignasse") con mucha tristeza porque me parecía que Bussi no merecía ese final. Esas son las circunstancias de la vida y la historia dirá si eso fue o no justo.
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¿Bussi hablaba de la dictadura con sus colaboradores?
- No, ese tema no se tocaba. - ¿Por qué?- No sé.
- ¿Qué opina de la política de derechos humanos kirchnerista?
- La comparto, pero entiendo que debe ser pareja para todos. Por ejemplo, también habría que enjuiciar a los que cometieron el atentado contra el capitán Humberto Viola.
- ¿Cuánto afectó la imagen de Bussi el affaire de la cuenta suiza?
- Fue un tema armado por la oposición. La presidenta (Cristina Fernández) tiene muchísima plata por ahí y nadie dice nada: por mucho menos hicieron un juicio político a Bussi.
- ¿Le consta que Bussi no se enriqueció con la función pública?
- No, yo creo que no. Entiendo que terminó viviendo de su jubilación como militar.
-¿Por qué usted no puso un aviso fúnebre cuando falleció Bussi?
- Estuve con él hasta unos días antes. Yo no soy mucho de estas cosas de quedar bien con avisos... - ¿Usted se enriqueció con la política? - No. - ¿Y cómo se mantiene?- Con mi jubilación, que inclusive está en juicio, y colaboro con mis hijos en sus negocios.
- En las elecciones de 1999, Ricardo Bussi se fue a dormir creyendo que había salido gobernador. A la mañana siguiente se dio con que el ganador era Julio Miranda. ¿Qué pasó?
- Fue un descuido nuestro. Nos confiamos. No había que irse a dormir. No me siento culpable de eso porque yo opinaba que debíamos quedarnos hasta el final del recuento. No sé quién dio la orden, pero sí que en el comicio anterior yo tenía la función de controlar el escrutinio y Bussi salió gobernador. - ¿Cómo va a terminar Alperovich? - Me parece que todavía hay Alperovich para rato. Es una opinión de muy de afuera. Hoy hay que tener mucha plata para hacer política. Trabajando mucho antes se suplía la falta de dinero, pero ahora no: si no lo tiene, quédese en su casa.
- ¿Ese es su consejo para los jóvenes que quieren ser dirigentes y militar en política?
- Dios quiera que no me lleven el apunte, porque la juventud debe participar. Hay que meterse, aunque no haya plata.


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