Así describió el accidente de la empresa Sol el testigo que avisó a las autoridades. Llevará al menos tres meses determinar sus causas. Polémica por el engelamiento: “El hielo no tira abajo a un avión”, declararon pilotos a CN23.
En declaraciones radiales, Raúl Goycoechea, un poblador de la localidad de Los Menucos, que viajaba con su vehículo por una ruta cercana, aseguró haber visto a la aeronave a segundos del impacto. “Parecía como si estuviera aterrizando y luego, cuando intentaba levantar nuevamente vuelo, se escuchó una violenta explosión.”
El hombre afirmó que se dio cuenta de que no podía acceder a la zona del siniestro y por eso siguió “hasta Los Menucos y avisé a los bomberos y a la policía, que enseguida partieron al lugar”.
El hallazgo de la caja negra, ayer por la tarde, será una de las claves para establecer las razones de la caída, aunque los expertos adelantan que los resultados también demorarán, al menos, semanas. Por la tarde, todas las posibles hipótesis que se habían esbozado desde la mañana de ayer eran descartadas por las autoridades encargadas de trabajar en la investigación. “Hoy (por ayer) llegó al mediodía personal de la Junta de Investigaciones de Accidentes de la Aviación Civil (JIAAC) que analiza lo que encuentre en el lugar, las partes del avión, del motor, todo lo que está en la zona. Después estudian el trayecto de la nave, su mantenimiento, el historial de vuelos y el de la tripulación”, explicaron desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). De esa manera, intentaron apaciguar las especulaciones sobre engelamiento, una explosión en el aire antes de impactar, como dijeron algunos testigos, o el choque contra una sierra, como también se presume. “El hielo no tira abajo a un avión”, afirmó a CN23 el vicepresidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Pablo Biró. Plantear ese hipótesis, dijo, es una “irresponsabilidad”.
Representantes del gremio, como el secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli, reclamaron “cautela frente a las especulaciones”. Por otro lado, todos los registros que se tienen de la empresa, nacida en 2006, afirman que cumplían con todos los requisitos para operar, excepto por una denuncia que habría realizado la azafata, acerca de problemas “de seguridad” y “falta de descanso”, que la compañía dijo desconocer.
El vuelo 5428 de Sol Líneas Aéreas se estrelló la noche del miércoles en un campo de Prahuaniyeu, al sur de Bariloche, a 45 kilómetros de la localidad de Los Menucos. Había partido desde Córdoba, con escalas en Mendoza y Neuquén. El último tramo tenía como destino final la ciudad de Comodoro Rivadavia, en Chubut. Una distancia que esa aeronave, un Saab 340 matrícula LV-CEJ, de origen sueco, podía atravesar en una hora 50 minutos y que además contaba con combustible para “tres horas y media”, según declaró la empresa. El despegue fue a las 20:08, pero cerca de la mitad del viaje, algo desestabilizó a la aeronave y se desencadenó la tragedia. “A las 20:50 se estableció la última comunicación notificando que se declaraba en emergencia”, explicaron.
La angustia y la ansiedad eran palpables ayer en algunos aeropuertos argentinos. Los familiares de los 22 muertos en el incidente –entre ellos un bebé de 10 meses– viajaban desde distintos lugares hacia Neuquén, en los vuelos que dispuso la empresa, que a su vez habilitó el número 0810-122-7765 “para brindar información a los familiares de los pasajeros”. En el aeroparque metropolitano, el vicepresidente de Sol, Juan Nifeneger, aseguró que los pilotos Juan Raffo y Adriano Bolatti “eran pilotos con experiencia, muy meticulosos, con habilitaciones al día”. Estas afirmaciones fueron luego confirmadas por ANAC. “Tanto la empresa, la aeronave, como la tripulación contaban con sus licencias en regla y los exámenes correspondientes realizados en tiempo y forma, exigibles para operar según las leyes vigentes”, expuso el organismo oficial en un comunicado. Expresiones similares tuvo el secretario de Transportes, Juan Pablo Schiavi, quien afirmó que el avión “estaba en regla, había cumplido con las revisiones técnicas correspondientes, su tripulación también estaba en regla y el piloto Juan Raffo tenía más de 4500 horas de vuelo probadas desde el 2007”.
El funcionario además mencionó un hecho que fue luego confirmado por especialistas acerca de la baja incidencia de siniestros que registran los aviones Saab biturbo como el que se estrelló. “Con 9 millones de vuelos en el mundo, registraron sólo tres accidentes.”


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