El presidente de la Federación Inmobiliaria Argentina, José Gordillo, cuestionó la persecución fiscal que sufre el sector.
En Santa Fe, el nivel de achique del mercado inmobiliario oscila entre un 20 y un 30 por ciento, y al igual que en suelo mediterráneo el grueso de los emprendimientos más golpeados por la crisis se ubican en el orden de los 90.000 dólares.
Según el trabajo, el 60 por ciento de los encuestados en Tucumán señaló una caída de la actividad superior al 50 por ciento. Paralelamente, el 60 por ciento consideró que esta baja afecta a los valores menores a 90.000 dólares.
José Gordillo, presidente de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA), atribuyó esta situación a la "persecución fiscal" que se genera tanto a nivel nacional como provincial. "Teníamos importantes inversiones del sector rural y el campo sufrió una fuerte recesión lo que hizo que bajara considerablemente la inversión inmobiliaria. Otro aspecto seriamente afectado fueron los fideicomisos ya que muchos inversores volcaban sus recursos mediante esta figura para la construcción y también sufrieron la persecución del Estado y todo esto ha producido un fuerte deterioro en la actividad", indicó.
Si bien no se atrevió a señalar estadísticas del nivel de caída, dijo que se observó tanto en compra-venta, como en alquileres. Gordillo dijo que esta situación se genera por la falta de confianza hacia la actual gestión de gobierno. "La gente busca tranquilidad y diálogo. Debemos dar más confianza al empresario, a los industriales, al agricultor al comerciante para revertir esta crisis", opinó.
La realidad es que la retracción no sólo se observa en la caída de las transacciones inmobiliarias sino también en la construcción de obras de envergadura por parte del sector privado. Es que los inversores prefieren darle otro destino a sus capitales. El presidente de la FIRA confirmó una considerable reducción de nuevas obras. "En realidad se está terminando la construcción de las obras privadas que ya habían iniciado, la mayoría bajó el ritmo de trabajo. Todo el mundo está en un compás de espera lo que no le hace bien al país", consideró.
Pero no sólo la desconfianza influye a la hora de emprender una nueva obra, sino también el incremento de costos en los materiales de la construcción que se viene registrando, la falta de crédito y los nuevos convenios salariales. El ajuste de precios se observó particularmente en el cemento y el acero. Todo esto hace suponer que el 2009 cerrará con una importante caída para el rubro.
Según un relevamiento del Grupo Construya, entidad que agrupa a las principales firmas de la Argentina dedicadas a la provisión de insumos para las constructoras, en agosto último la actividad registró una caída intermensual de más del cuatro por ciento comparado con julio. Asimismo, y con relación a agosto pero de 2008, la construcción disminuyó más del 10 por ciento.
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