El personal del hospital interrumpió su tarea durante una hora para reclamar por mayor seguridad y mejores condiciones laborales. Hubo corte de calle. También se denunció otro hecho.
El movimiento en el hall principal del hospital era intenso. Muchos enfermeros se repartían entre las emergencias -durante la mañana hubo otro episodio de maltrato- y su presencia en la asamblea. La gente que ingresaba al nosocomio esquivaba el alboroto; algunos se daban el “lujo” de fumar dentro de las instalaciones a pesar de la prohibición, el ruido inquietaba y las personas con capacidades diferentes tuvieron que hacer malabares pasa llegar a su destino.
Adolfo Avallone, secretario adjunto de ATE (Asociación Trabajadores del Estado) habló con El Litoral antes de dirigirse a los empleados. Reconoció que la situación que atraviesa el personal es “muy difícil”. También informó que mantuvieron un diálogo ayer con gente del Ministerio de Salud, principalmente para saber qué acciones adoptará o cuál es la propuesta para avanzar sobre esta problemática.
“El ministro (Miguel Ángel Cappiello) nos manifestó que iba a consultar a toda la comunidad hospitalaria a los efectos de encontrar una solución. Este problema no se resuelve poniendo más policías, sino que todos los sectores deben participar en la búsqueda de una solución definitiva. Queremos que la gente que trabaje en seguridad esté preparada para atender fundamentalmente los problemas sociales, porque el hospital Cullen es el reflejo de lo que sucede en la calle”, señaló Avallone.
Mientras se acercaban las 10, momento indicado para la movilización, los aplausos se encendían. Norberto Machunque es enfermero y Rosa Escobar la jefa del área. Ambos relataron su versión de los hechos y reconocieron la intención de agresión física que sufrieron sus compañeros. “Si no le pegaron a nadie fue porque la doctora pudo salir a tiempo, porque realmente las patadas y piñas que propinó el señor (familiar del joven baleado el viernes) si hubieran dado en la doctora... (sic)”, describió Rosa. “No alcanzó a haber agresión física porque nosotros esquivamos los golpes. Las patadas no llegaron a destino”, agregó Norberto.
Asimismo, Ramón Barrera, delegado de la UPCN en ese hospital, manifestó que no se descartan otras medidas similares en el transcurso de la semana pero que aguardarán las decisiones que tomen las autoridades. Andrea González trabaja en Admisión y también opinó al respecto: “Es muy difícil estar en la ventanilla de una Guardia, donde llegan casos muy especiales y de toda la provincia. Sabemos que corremos riesgos”, afirmó. Luego, los trabajadores se trasladaron a la calle para cortar el paso de los vehículos, aunque el ingreso al sector de emergencias estaba libre.
/// EL DATO
Otro caso
Esta mañana se produjo un altercado en el sector en el shock room del hospital Cullen. Según detalló el enfermero Norberto Machunque, hay un paciente que ingresó el domingo a las 21 y necesita estar en Terapia Intensiva, pero está alojado en el shock room porque no existen camas disponibles. “Igualmente se le está brindando el tratamiento adecuado, lo vio el neurocirujano y se le realizan todos los controles pertinentes. El familiar nos increpó para que lo llevemos a Terapia sí o sí, pero no hay una cama”, insistió.
Comentá la nota