Su ofensiva contra la inseguridad provocó una ola de críticas; los gitanos, en la mira
Esas imágenes muestran una enérgica intervención de las fuerzas de seguridad el 21 de julio pasado, para expulsar a unos 150 okupas que pretendían tomar un edificio en la llamada Ciudad de los Cuatro Mil, en la localidad de La Courneuve, una de las más sensibles de la periferia de París.
Varias cadenas internacionales retomaron las escenas de esa operación de la policía, difundidas por Dailymotion ( www.dailymotion.com/video/xe63l2_evacuation-de-familles-sans-logement_news ) .
"Claramente se superó un límite. Yo creo que veremos con frecuencia ese tipo de desbordes", comentó Jean-Baptiste Eyrault, vocero de la organización Derecho al Alojamiento, que reclamó una "investigación independiente".
El comportamiento de las Compañías Republicanas de Seguridad, cuerpo de elite antimotines, fue interpretado como un signo destinado a mostrar la nueva estrategia del gobierno en materia de seguridad. "[Sarkozy] gobierna con la policía", precisó Eyrault.
Esa política continuará durante el resto del verano europeo y constituye un anticipo de la estrategia que aplicará el gobierno para recuperar a los electores decepcionados con su política económica.
Cuando faltan 20 meses para las elecciones presidenciales de 2011, Sarkozy aprovechó una serie de episodios de violencia para anunciar un endurecimiento de la represión contra los gitanos. Luego propuso retirar la nacionalidad francesa a "todo extranjero que haya atacado a un representante de la autoridad pública". Por su parte, el ministro del Interior, Brice Hortefeux, sugirió que se extendiera el retiro de la nacionalidad a los responsables de la trata de seres humanos y a los autores de actos de delincuencia grave.
Algunas de esas iniciativas serán presentadas como proyectos de ley cuando se reanuden los trabajos del Parlamento, en septiembre.
Los anuncios de Sarkozy y de otros miembros del gobierno provocaron una serie de reacciones por parte de personalidades y expertos. "Esas medidas represivas crean un clima de sospecha con respecto a los franceses de origen extranjero", estimó el historiador Patrick Weil.
Por su parte, el prestigioso constitucionalista Guy Carcassonne indicó: "La nacionalidad es una parte integrante de nuestra identidad". Y agregó: "Despojar a alguien de la nacionalidad equivale a amputar a un individuo".
Una "trampa"
La líder socialista Martine Aubry y otros dirigentes de su partido denunciaron la orientación "antirrepublicana" de Sarkozy, pero evitaron polemizar para no caer en lo que consideran "una trampa del gobierno", destinada a transformar la seguridad en un argumento electoral. Los socialistas son conscientes de que, si denuncian con energía la política de Sarkozy, se exponen a ser acusados de adoptar posiciones "angelicales".
"Tratar de recuperar el electorado de extrema derecha es un objetivo a largo plazo", estimó el politicólogo Stéphane Rozès.
"El objetivo inmediato del gobierno es recuperar el control de la agenda política, después de la larga sucesión de escándalos que le arrebató la iniciativa", precisó.
Afectado por el episodio de la rica heredera del imperio L´Oréal, Liliane Bettencourt, el gobierno atraviesa una fase crítica. Sarkozy sólo cuenta con el respaldo del 30% de los franceses, que constituye el nivel más bajo para un presidente desde 1958.
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