Para Piñera, un cambio de agenda drástico

SANTIAGO, Chile (De nuestro corresponsal).? No hay dos lecturas: entre la confusión posterior al sismo, el futuro presidente, Sebastián Piñera, perdió visibilidad. Sus apariciones públicas fueron medidas y optó por contener su conocida hiperactividad y ceder el protagonismo a las autoridades de gobierno.
Como todos, tampoco tuvo tiempo para sentarse a pensar. El cambio de mando, su gobierno y sueños de renovación se deshicieron frente a sus ojos esa misma mañana, mientras el país se partía en dos, cuando faltan doce días para que se calce la banda presidencial.

¿Qué pasos seguir? ¿A quién escuchar? ¿Existía un plan B? La respuesta es una sola y está en los millones de voces que claman socorro. El empresario deberá evitar, a toda costa, que su administración se transforme en una caza de brujas. Las responsabilidades de quienes hayan cometido equivocaciones con temas tan críticos como la fallida alerta de tsunami, el retraso en la toma de decisiones y la violación a las normativas de la construcción, serán perseguidas indefectiblemente por los organismos correspondientes ?Contraloría y Tribunales?, pero Piñera no puede desviar su atención del auxilio inmediato a los más de dos millones de damnificados que dejó el sismo y posterior maremoto, como de la reparación estructural de hospitales, colegios, carreteras e infraestructura de primera necesidad.

Sus escasas decisiones han sido selectivas: ofreció su apoyo al gobierno, organizó campañas de ayuda y mantuvo los actuales equipos que trabajan en los planes de emergencia. Ayer también designó intendentes de las regiones afectadas a personajes que pueden, efectivamente, funcionar como puntales de la recuperación. Entre ellos, la más emblemática es, sin duda, la combativa alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselberghe, futura intendenta del Bío Bío a partir del 11 de marzo. El ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Fernando Echeverría, asumirá en la Región Metropolitana de Santiago, y reconocidos empresarios, en las regiones del Maule, O?Higgins y la Araucanía. En la Corporación de Fomento y Producción, ente clave en el período de reconstrucción, tomará el mando el economista Hernán Cheyre.

Hoy también, y más que nunca, toma sentido el "gabinete de los tecnócratas" que designó a comienzos de febrero. Nadie ha dicho que sea fácil dar la cara en momentos como éste. Basta hacerse la sencilla pregunta sobre qué ha pasado con Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Marco Enríquez-Ominami, los políticos más vociferantes del verano. ¿Dónde están los combativos congresistas?

Piñera ha sido respetuoso. Entendió que Bachelet está más sola que nunca, con las fuerzas armadas y los organismos de emergencia cometiendo todos los errores posibles cuando no existía margen alguno para fallar. Entendió que sus planes de un Chile distinto ?aquel del millón de nuevos empleos? debía esperar. Sus planes de acción son ahora de reparación.

En teoría, su cruzada no debería ser solitaria. Su campaña contó con el fuerte apoyo del empresariado. También son miles los voluntarios que se han organizado para ir en ayuda de los más necesitados, mientras que en la trinchera política opuesta, los miembros de la Concertación están dispuestos a morderse los labios y darle una mano en la apremiante tarea. "Estamos atentos a su convocatoria para analizar las iniciativas y propuestas en que debemos colaborar en todo lo que el interés nacional y sus ciudadanos nos indique", dijo ayer el presidente de la Democracia Cristiana, Juan Carlos Latorre, con lo que marcó un acercamiento inédito con el futuro gobierno de centroderecha.

No deja de ser irónico. Piñera, que tantas veces puso como modelo la intensa administración de Patricio Aylwin (1990-1994), tendrá una misión tanto o más compleja que la del primer mandatario concertacionista: lavar el barro y los escombros, reconstruir todo aquello que enorgullecía a los mandatarios pasados y comenzar a cerrar las heridas de un Chile que mostró su cara más oscura, aquella del pillaje y el abuso cobarde en medio de la más triste y fría de las noches.

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