Para mejorar la "eficiencia política", Maduro creó más de un centenar de viceministerios

El aumento de la burocracia le costaría al país 300 millones de dólares al año
El palacio presidencial de Miraflores se convirtió durante unas horas en el camarote de los hermanos Marx, y no precisamente del idolatrado Karl, que también formó parte de una familia bien numerosa. El encuentro ocurrió anteanoche, cuando el presidente Nicolás Maduro reunió en una sala a gran parte de sus 32 ministros y a más de un centenar de nuevos viceministros, nombrados para "mantener el ritmo de la revolución y avanzar en el fortalecimiento de la patria".

Aunque la estructura de los ministerios permanece intacta, la novedad fue la creación, en medio de fuertes desequilibrios fiscales, de 111 nuevos viceministerios con los que el gobierno espera lograr una "mayor eficiencia política".

Así, atrás quedaron las históricas palabras del fallecido presidente Hugo Chávez, que al acceder al poder, en 1999, criticó la "pesada carga burocrática del Estado y la inoperancia operativa del gobierno". El gabinete que lo precedió sólo contaba con 16 ministerios y el recién elegido los redujo a 14.

A partir de entonces, sin embargo, el aparato chavista creció sin pausa hasta alcanzar, en la actualidad, su expresión más voluminosa, con una maniobra política que consolida aún más los distintos poderes del chavismo.

"Ustedes conviértanse en jefes verdaderos, exigentes, autoexigentes. Debemos tener mayor disciplina", ordenó el primer mandatario al gigantesco dinosaurio administrativo de 143 cabezas.

"El Estado ya era ineficiente, pero ahora con estos cambios lo será totalmente. Las reuniones de Maduro con su gabinete parecerán asambleas de ministros", disparó Carlos Berrizbeitia, uno de los líderes opositores en la Asamblea Nacional. El diputado calculó que el costo burocrático y de funcionamiento con la nueva y pesada estructura costará al Estado más de 300 millones de dólares.

"Vehículos, escoltas, guardaespaldas, oficinas, asesores, viáticos, servicios, viajes dentro y fuera, y todo ello para complacer a sus amigos y a los de su esposa", denunció Berrizbeitia.

La nómina es tan excesiva que El Correo del Orinoco, que funge como una especie de Granma de la revolución bolivariana, necesitó una página y media para detallar los nombres y cargos de todos ellos.

Entre los integrantes de la lista del supergabinete ministerial figura, por ejemplo, el nuevo viceministro de Redes Sociales, José Miguel España. El político encargado de controlar el peligroso Twitter (Maduro acusó al servicio de microblogging de asestarle un "golpe fascista"), tan temido por el chavismo, debutó como un elefante del siglo XX en un bazar del siglo XXI. No contaba con una cuenta en Facebook ni en Twitter, y cuando se dio de alta en esta última tan mal le fue que se borró a las pocas horas.

Poco experto en las redes digitales, España se defendió como pudo de las bromas después de que decidió seguir la cuenta de su jefa, la ministra de Comunicación, Delcy Rodríguez..., pero con tan mala suerte que esa cuenta era falsa.

El chavismo, empeñado en su búsqueda de la hegemonía comunicacional, otorga gran importancia al control de las rebeldes redes sociales. Y también presupuestos millonarios para pagar al pelotón de empleados, quienes, con horario de oficina, dedican su tiempo digital a vender conquistas revolucionarias, inventar falsos rumores contra opositores e, incluso, amenazarlos.

Por el contrario, quien sí se mostró doblemente feliz por su nombramiento fue Carolina Cestari, mano derecha de Flores durante muchos años, muy hábil en los laberintos del poder. La que fue presidenta de la Fundación Misión Niño Jesús es desde anteayer la flamante viceministra para la Suprema Felicidad Social del Pueblo, sustituyendo al ex diputado Rafael Ríos, al que nunca se lo vio contento con un cargo que acaparó miradas, y chistes, de medio planeta.

Entre los elegidos para los nuevos viceministerios se encuentran diez militares para Economía, Seguridad y Defensa. Tampoco podía faltar un influyente miembro de la familia Chávez. Asdrúbal, primo del "comandante supremo" y número dos de Pdvsa, en donde ejercía como comisario político, elegido ahora viceministro de Refinación y Petroquímica.

La revolución, muy dada a la grandilocuencia, también apostó por nombres rimbombantes para sus nuevos viceministerios: Saber Ancestral de los Pueblos Indígenas; Atención al Adolescente en Conflicto; Atención al Privado y Privada de Libertad. Todos ellos tendrán tres meses para poner en orden sus nuevas casas políticas. "Aprendan a escuchar el corazón de los humildes, de la gente de la calle, y respeten al pueblo", sentenció Maduro.

SE PROFUNDIZA EL DESDOBLAMIENTO CAMBIARIO

Venezuela dio una nueva vuelta de tuerca al control de cambios vigente desde hace una década. Tras el anuncio de Nicolás Maduro de la semana pasada, en el que dijo que se fortalecería el sistema de subastas, el gobierno informó ayer el fin del acceso al dólar preferencial para varios sectores económicos (los considerados "no esenciales"), incluidos los viajeros y los importadores de productos no prioritarios. Es un intento de optimizar la asignación de divisas tras reconocer que la entrega de dólares "estaba fuera de control".

Así, en el nuevo sistema los cupos para los viajes al exterior, transacciones en Internet, compras de pasajes aéreos y pagos de reaseguros pasan a regirse por la tasa de cambio de las subastas de divisas, que ronda los 11,3 bolívares por dólar, superior a los 6,3 del cambio oficial.

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