Un grupo de chicos de la Comparsa del barrio Arrayanes fue, en julio de 2013, violentamente atacado por efectivos policiales. Después de casi 10 meses la justicia cerró el caso sin determinar las responsabilidades. El Juez Calcagno sobreseyó a los cuatro policías imputados. Críticas de organizaciones sociales.
El Juez Ricardo Calcagno dictó el sobreseimiento y disparó críticas del Foro de Organizaciones por los Derechos de la Infancia, que recordó que los uniformados estaban "imputados por torturas" a los jóvenes, quienes sufrieron severas heridas físicas y psicológicas. "La vida de los chicos cambió notablemente", indicaron. De hecho, uno de los jóvenes protagonizó un hecho violento y se encuentra alojado en el Hogar Convivir.
"Una vez más la impunidad le gana la partida a la justicia, dejando sin efecto reparador a adolescentes víctimas del accionar de quienes deberían cuidarlos", criticaron los integrantes del Foro.
Los efectivos que ahora fueron sobreseídos, hacían sido separados de la fuerza, pero luego reintegrados, en una medida que también generó estupor entre los propios jóvenes agredidos.
La imposibilidad de reconocer a los agresores en las rondas correspondiente fue clave a la hora de la toma de decisión del magistrado. "No pudieron reconocer a los implicados en la golpiza ya que los policías presentados en rueda de reconocimiento no eran los mismos que participaron de los tristes hechos", explicaron las once organizaciones que componen el espacio para la defensa de los derechos de la infancia.
Los jóvenes fueron abordados por los efectivos policiales, luego de participar en un cumpleaños, en un salón ubicado en calle Onelli. A las pocas cuadras un grupo de policías los interceptaron y sin que medie confrontación alguna comenzaron a golpearlos brutalmente. "La golpiza propinada generó traumatismos del cráneo y la voladura de cuatro dientes a uno de los chicos de 15 años", recordaron las entidades del Foro.
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