Con nuevos colchones, desinfección de plagas y reubicación de internos, el Servicio Penitenciario Número 6 corrigió las graves fallas de salubridad que habían constatado los magistrados, 3 meses atrás
Así lo entendió el juez de Control y Garantías, Daniel Muñoz, en el informe que elaboró en respuesta a un hábeas corpus colectivo y correctivo que dos semanas atrás había concedido a 144 internos.
El escrito, al que tuvo acceso PUNTAL, menciona que las autoridades del Servicio Penitenciario Número 6 corrigieron las críticas condiciones de alojamiento que habían sido constatadas por magistrados, con lo cual dio por cumplido el fin del hábeas corpus que precisamente es enmendar el modo en que los presos son tratados en la cárcel.
Tres meses atrás, plagas de un insecto conocido como “chinches de colchón” y de cucarachas, sumado al hacinamiento en celdas de reducidas dimensiones, habían hecho estragos en la población carcelaria alojada en los pabellones 1 y 2 para procesados.
En marzo de este año, el crítico panorama, con presos que dormían sobre colchones desvencijados y compartían sanitarios insalubres, había llamado la atención de los jueces y fiscales que trimestralmente hacen sus visitas de rutina a la cárcel.
Precisamente, uno de los funcionarios judiciales que habían asistido azorados a aquella visita fue el jefe de fiscales, Alejandro Cabrera. El propio Cabrera, al realizar una nueva inspección el 28 de junio, encontró un panorama diferente pues en los pabellones para procesados habían aparecido colchones nuevos, había disminuido la cantidad de presos por celda, y se había realizado un control de la proliferación de insectos con el blanqueo de paredes y una mayor limpieza en las celdas.
Esa percepción del fiscal fue retomada por el juez de Control en su informe. Muñoz además entendió que la reubicación de presos procesados en pabellones para condenados, medida que el mismo magistrado había exigido la semana pasada a las autoridades carcelarias, sirvió para paliar el hacinamiento dentro del penal.
La conclusión del juez es que “se han corregido situaciones que atentan contra condiciones de habitabilidad suficientes”, con lo cual dio por cumplido el objetivo del hábeas corpus colectivo, que fuera solicitado por el fiscal Julio Rivero.
La preocupante situación edilicia en la cárcel local trajo ecos de la antigua promesa del gobernador De la Sota de levantar una nueva cárcel en las afueras de la ciudad, proyecto que finalmente quedó trunco.
Las autoridades carcelarias provinciales consideraron que la opción más viable hoy es ampliar el cupo de alojamiento de la vieja cárcel de la Avenida Sabattini con la construcción de una planta alta en el pabellón 2 para procesados (está en construcción) y otra en el pabellón uno. Sobre ese espinoso tema, también se pronunció el juez de Control, para quien la construcción de nuevas cárceles está lejos de ser la solución para el control del delito.
“En el convencimiento de que debe asumirse una opción que tienda hacia la humanización constante y progresiva del encierro, no considero atinada la estrategia basada en una proyección que anticipa una población penitenciaria creciente”, sostuvo Muñoz.
Después de haber quedado en foco, la cárcel de Río Cuarto arrojó otro dato inquietante que interpela al propio sistema judicial: el 55 por ciento de las personas alojadas allí, están encerradas sin tener una condena firme.

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