El tribunal y las partes trabajaron ayer al anochecer en el sitio de los disparos para tratar de recrear lo ocurrido en base a los testigos que escucharon las detonaciones y llegaron a auxiliar a Alexis Céparo, la víctima asesinada de tres balazos. Los alegatos se realizarán mañana o la semana que viene.
El acusador recordó que en su versión de defensa, Adrián Molaro, el joven que está siendo enjuiciado por matar a tiros a su ex compañero de la escuela, aseguró que llegó a la casa de la novia de la víctima con intención de hablar con Alexis Céparo, y que éste lo vio llegar desde el interior de la vivienda.
“Es imposible que Céparo, sentado frente a una mesa, en el interior de la casa haya visto llegar a Molaro en su auto”, dijo el fiscal y opinó que la inspección ocular realizada ayer a las 19 en el lugar de los hechos sirvió para probar “el aprovechamiento de una situación de sorpresa”, por parte del enjuiciado.
Los jueces de la Sala II de la Cámara del Crimen, Marcela Badano, Marcela Davite y Ricardo Bonazzola, pusieron especial atención al detalle de la visión que tuvieron, la noche del crimen, tanto Céparo, desde el interior de la casa de su novia, como Molaro, desde la calle. El detalle de la visibilidad no es menor: por un lado, permitiría establecer si Molaro llegó a la casa con la intención de ultimar a su ex compañero o si, como dijo en su declaración, pasó por el lugar y decidió parar a conversar porque vio a Céparo a través de la ventana. Por otro, como adelantó el fiscal Cotorruelo, es importante para establecer si la víctima alcanzó a percibir la llegada de Molaro antes de abrir la puerta de calle, o si fue sorprendido por el arribo del victimario.
La vivienda está emplazada a unos 70 centímetros sobre el nivel de la calzada, por lo que los jueces recrearon la llegada del vehículo de Molaro. Ellos mismos subieron a un patrullero, conducido por el juez Bonazzola, y se detuvieron frente a la ventana para observar el panorama.
El otro punto en discusión es la ubicación de la víctima dentro de la casa de su novia: para la defensa, el joven habría estado cerca de la ventana del frente, mientras que los abogados querellantes aseguran que se encontraba más adentro, sentado junto a una mesa sobre la cual había una computadora portátil. “La novia de Alexis dijo que cuando se fue a bañar, el muchacho estaba utilizando la notebook, sobre esa mesa”, recalcó Raúl Masutti, abogado de los padres del joven asesinado.
Su colega, también querellante, Ladislao Uzín Olleros, evaluó que la inspección ocular “coadyuva a esclarecer lo que pasó” la noche del 21 de enero de 2012, cuando Céparo recibió tres disparos efectuados por Molaro con un revólver Mágnum 44. El procesado, no fue llevado ayer al lugar de los disparos.
Negaciones. Ayer a la mañana terminaron de declarar los testigos de la causa. Diego Gieco, comerciante, fue citado porque lo mencionó la madre de Molaro, cuando habló en la primera jornada de debate. La mujer aseguró que se enteró que un hijo de Gieco habría sufrido acoso y agresiones por parte de Céparo. Ayer, el padre del menor negó rotundamente esa situación. “No ocurrió ni mi hijo me dijo jamás que hubiera sucedido algo así”, descartó Gieco. También descartó que hubiera recibido alguna amenaza o advertencia para no declarar contra la víctima. “No tengo miedo. Pero no voy a declarar sobre algo que no pasó”, expuso.
Otro testigo que contradijo la estrategia de la defensa fue Diego Seimandi, un joven que fue a la escuela con la víctima y el victimario, pero que tenía mayor vinculación con Céparo, con el cual siguió siendo muy amigo incluso después de terminar la secundaria, y hasta el día de la muerte. Al momento de declarar, el imputado mencionó un episodio de abuso que habría sufrido, de parte de la víctima: dijo que en un asado que realizaron en el campo, cuando ambos tenían 15 años, en plena reunión de amigos Céparo se bajó los pantalones y lo rozó con sus genitales simulando una relación sexual para ofenderlo. Molaro aseguró que la misma humillación fue sufrida ese día por Seimandi. Pero ayer, el joven negó el incidente: “Abuso, jamás”, expresó, rotundo, Seimandi. Después dijo que Céparo no se burlaba de nadie y contestó que jamás tuvo noticias de que la víctima hubiera tenido inconvenientes con Molaro u otra persona. Admitió que todavía hoy se pregunta por qué ocurrió el hecho de sangre. “Es difícil entenderlo”, opinó.
Maestras. Ayer, en la última jornada de testimonios declararon dos mujeres que fueron docentes de Céparo y Molaro. Susana Cristina Mantovani, fue maestra de los dos jóvenes cuando iban a 3º grado de la escuela privada Nuestra Señora de Fátima. Negó cualquier tipo de agresión por parte de Céparo al procesado y vertió los mejores conceptos de la víctima. Casi un calco del testimonio anterior, el de María Cristina Puntín, que fue maestra de los dos muchachos en 1º grado de la primaria, ratificó que Alexis era “alegre, feliz, espontáneo”.
Mensaje. El último testigo del juicio fue Alejandro Sacks, un joven productor rural que es amigo de Molaro, y con el cual el imputado solía ir a cazar al campo. Sacks fue la persona a la que el procesado eligió para comunicarse mediante mensajes de texto, cuando estaba prófugo fuera de la provincia. Explicó que decidió dar a conocer a la Policía el mensaje recibido por Molaro porque se sintió mal. “Me puse mal por la situación, y por las familias de los dos”, le explicó Sacks al tribunal. Dijo que en el mensaje que le mostró a los policías, el autor del hecho –que permaneció fugitivo durante 20 días–, le pedía trabajo en el campo. “Me sentí comprometido y no podía ocultar ese mensaje”, indicó el muchacho, aunque aclaró que nunca sintió miedo de posibles represalias. También dio detalles sobre las cacerías que compartía con Molaro. Explicó que cazaban ciervos y liebres, y aseguró que el imputado llevaba las armas cortas de grueso calibre que se había comprado desde que cumplió 21 años.
Alegatos
Desde el tribunal se informó que se está analizando la posibilidad de posponer la etapa de alegatos hasta la semana que viene. Ayer culminó la etapa de producción de la prueba, y se había adelantado que mañana alegarían las partes. Sin embargo, anoche trascendió que el defensor Marciano Martínez habría solicitado que se pase a un cuarto intermedio hasta el lunes, para preparar el alegato en el que no solamente deberá rebatir las pruebas de la acusación penal, sino que además deberá contestar la acción civil, mediante la cual los abogados de la familia Céparo piden un importante resarcimiento económico por el homicidio.
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