Opinó que la creación del tercer Juzgado en Tucumán no alcanzará para mejorar la administración de justicia. “No es un problema de cantidad sino de capacidad de resolución de conflictos”.
Tal es el caso del fiscal general ante la Cámara Federal de Apelaciones, Antonio Gustavo Gómez, quien en declaraciones a EL SIGLO puso reparos a la habilitación del Juzgado Federal Número 3, que cuenta con el visto bueno del Congreso nacional y comenzaría a funcionar a fines del año próximo.
"Siempre dije que no era necesario crear otro juzgado en la ciudad de Tucumán, porque no es un problema de cantidad sino de capacidad de resolución de conflictos. Hasta que los magistrados no cambien la mentalidad de realizar investigaciones breves y dejar en manos de los fiscales las instrucciones de las causas, no se podrá mejorar la administración de justicia", sentenció el funcionario.
A la hora de justificar su postura, Gómez recordó que "la Argentina es uno de los países el mundo con mayor cantidad de jueces por cantidad de ciudadanos, y hoy en términos de administración de justicia el sistema deja mucho que desear". Por ejemplo, indicó que "falta capacidad en los magistrados, que son muy buenos científicos del derecho, pero les falta liderazgo dentro de su juzgado. Son malos administradores de recursos humanos y tecnológicos", lanzó.
El magistrado agregó que "todavía no se da con un sistema informático adecuado; y buena parte de la culpa lo tiene el sistema de concursos que sólo califica el saber jurídico de los candidatos".
También consideró Gómez que "hay una mala administración de personal, con una Cámara Federal de Tucumán macrocefálica de cinco jueces, cuando casi todo el resto las Cámaras Federales del interior del país tienen tres o están divididos por sala. Más aún, nuestra Cámara cuenta con una cantidad impresionante de relatores y abogados, cuando eso último es lo que les falta a los Juzgados por la cantidad de trabajo que tienen", argumentó.
“Un problema de nepotismo”
Por otro lado, el fiscal general dijo que "hay también un problema de nepotismo y favoritismo, sin designación o ascensos por concursos por idoneidad -algunos hay pero son la excepción-, porque muchos empleados que no tienen conocimiento ni capacidad y son nombrados por otras razones. Es muy difícil dirigir un equipo de trabajo de esas características. ¿Quien se atreve a sancionar a la esposa o al hijo de otro magistrado o de un ministro?", inquirió.
Gómez planteó que "hay provincias con más cantidad de juzgados que Tucumán y tienen menos habitantes y se viven quejando de la supuesta sobrecarga de trabajo. Salta tiene la mitad de habitantes que Tucumán, hay tres juzgados federales, dos tribunales orales y se quejan por sobrecarga. En general y en todo Tucumán hay un promedio aproximado de 20 jueces cada 100.000 habitantes, cuando provincias como Mendoza tiene 10 (magistrados por idéntica cantidad de ciudadanos). Es la evidencia más palpable de que esto no se soluciona nombrando más jueces", resumió.
Según el fiscal federal, "por más que sigan creando nuevos juzgados, el problema no se va a solucionar si no se adoptan otras medidas de fondo. De última y si resulta imprescindible una de ellas podría ser una desconcentración en la ciudad de Concepción para facilitarles a los justiciables el acceso a un Juzgado Federal, pero no otro en San Miguel de Tuucmán", completó.
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