Coinciden en que hay una valoración de la Presidenta desde lo afectivo por la desaparición de su esposo. Para Zuleta Puceiro, ese apoyo no se ha verificado todavía en intención de votos.
Interrogantes que apuntan a las derivaciones políticas, de apoyo popular, de gestión y, de hecho, de carácter emocional, que calaron en la jefa del Estado por la inesperada desaparición de su marido y conductor virtual del país.
“La Presidenta se ha visto favorecida por el apoyo de la sociedad y de las instituciones”, hace una introducción al tema Enrique Zuleta Puceiro, titular de Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM). Sin embargo, aclara que ese apoyo “no se ha traducido en votos”.
“Su intención de voto (la de Cristina) no se movió de 35,4 por ciento y 35,7 por ciento, según encuestas realizadas antes y después de la muerte de Kirchner. Hay confianza en que mantendrá el Gobierno bajo control y que podrá continuar con la política económica, pero eso no implica mayores votos”, evaluó Zuleta Puceiro ante La Voz del Interior .
Para el titular de OPSM, el escenario electoral de cara a 2011 “no depende del clima actual” sino de “otras cosas que el electorado no está dispuesto a dejarse sacar. La política es analizada con cierta distancia y hay factores de decisión no frecuentes en la política argentina: la visión de mediano y largo plazo, la calidad de las instituciones...”.
“Al kirchnerismo se le pide que no traslade sus conflictos al resto de la sociedad. La sociedad percibe que el peronismo enfrenta, una vez más en su historia, una fuerte crisis de identidad. Han pasado crisis que se contuvieron con un modelo determinado: (Carlos) Menem tuvo su modelo, (Eduardo) Duhalde otro y Kirchner otro modelo para contener al peronismo. Ese modelo ha desaparecido. El peronismo reedita ese escenario de volatilidad por la falta de un esquema de control del partido. El temor mayor es que ese proceso contagie al resto de la sociedad”, advirtió Zuleta Puceiro.
Una razón de imagen. En tanto, Luis Dall’Aglio, de la consultora local Delfos, consideró que la “decodificación periodística, social y política de la figura de Kirchner pivoteará sobre los aspectos positivos, y siempre habrá una reafirmación de la imagen”.
Puso como ejemplo, en tal sentido, el caso del ex gobernador de Córdoba Ramón Mestre, “quien tenía una opinión regular antes de su muerte y pasó a tener una opinión positiva cuando murió”.
En cuanto al futuro de Cristina Fernández, sostuvo que “todo dependerá ahora de cómo se desenvuelva la Presidenta” sin su sostén familiar y político.
“Acá se puede hacer una evaluación en dos niveles: uno que tiene que ver con lo emocional, donde se hace una evaluación importante desde lo emotivo por la muerte de este hombre. Y otro nivel que tiene que ver con la esencia de un modelo político, que es más racional, donde uno evalúa el beneficio que le ocasionó ese modelo político”, enfatizó el consultor cordobés.
Dall’Aglio dijo que, en general, la opinión pública tiene una “evaluación positiva” del modelo de gestión de siete años del kirchnerismo.
Pero apuntó que la Presidenta tendrá que sostener esa situación con “gestos políticos que modifiquen lo que siempre le molestó al conjunto de los argentinos, que es la confrontación permanente”.
Sobre el panorama electoral cordobés, Dall’Aglio auguró que el kirchnerismo no modificará ese escenario adverso en materia de votos si Cristina es candidata a la reelección.
“El electorado cordobés tiene una posición tomada hace mucho respecto de lo que es el modelo K y muy difícilmente pueda ser concurrente una mejor opinión sobre los K en territorio cordobés, pese a la muerte de Kirchner”, ahondó.
El desafío de gobernar. En tanto, David Levisman, de Levisman & Asociados, opinó que “es muy reciente la muerte de Kirchner para hablar de un fenómeno permanente”. Con todo, admitió que “hay un acompañamiento que le reconoce a la Presidenta la entereza demostrada frente a una pérdida tan importante para ella y continuar en sus funciones activa y con la decisión que ha demostrado”.
“Desde ese punto de vista, entiendo que ella muestra una característica de poder que habrá que ver si la puede mantener en el tiempo y que con Kirchner en vida no podía demostrar; se hablaba del ‘doble comando’. En este caso, ella empieza a mostrar que a lo mejor puede llegar a tener el comando entero”, dijo el consultor.
Puso en signo de interrogación que los “elementos afectivos vayan a perdurar en el tiempo”, si no están avalados “por otros elementos que serán mucho más valorados por la gente y que tienen que ver con capacidad de gestión, la capacidad de marcar un rumbo y de liderar a la sociedad hacia una mejor calidad de vida”.



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