Beatriz Yancaqueo y sus Cebolllitas. Piden por el cerramiento de la cancha y mejoras en el predio donde entrenan desde hace 13 años.
Beatriz Yancaqueo es la entrenadora del equipo de fútbol infantil Cebollitas en el barrio San Cayetano desde hace trece años. Pese a las promesas, el municipio no arregla el predio. Encima, la empresa que está construyendo una plaza le tiró abajo un paredón que habían levantado vendiendo rifas y pollos entre los vecinos.
La empresa constructora que se adjudicó la construcción de una plaza en el predio destinado para espacio verde en el Barrio San Cayetano tiró abajo parte de ese paredón y retiró los alambrados de la canchita dónde los chicos de la zona entrenan y juegan al fútbol en un equipo que se formó hace trece años. Los chicos compiten en torenos barriales y municipales y, con desilusión, vieron como, además de que el lugar no tiene las mejoras que la municipalidad había prometido, se viene abajo lo que se había levantado con el esfuerzo de padres y vecinos.
Hace 13 años, la manzana metida en el corazón del barrio, cerca del hospital, era un predio desolado. Hasta allí se cruzaban los pibes a jugar. Beatriz Yancaqueo (54), “Bea”, había jugado al fútbol en “Las Diablitas” y la pelota es una de sus pasiones. Será por eso que un día se le ocurrió llevar de la mano a su nieto, juntar a los chicos, y armar un equipo. Desde entonces, no paró.
El equipo se llama “Cebollitas, Sol Naciente” y participa en los torneos barriales y las competencias que organiza la municipalidad. En la actualidad, sesenta chicos, de varias categorías, entrenan lunes, miércoles y viernes, de 18 a 20 horas. Un profesor de educación física de la municipalidad, Marcelo Bustos, ayuda en la preparación de los niños futbolistas.
Para que la pelota no se fuera a la calle, algunos vecinos y padres lograron construir un paredón y colocar un alambrado. Lo hicieron a pulmón: vendieron rifas y pollos para comprar ladrillo por ladrillo. Por eso “Bea” no lo podía creer cuando, hace un mes, la empresa constructora que se adjudicó la obra para la plaza derribó la mitad del paredón y retiró los alambrados.
“Bienvenida sea la plaza. No estamos disconformes. Que la hagan. Pero primero tiene que estar el predio cerrado para los chicos”, se queja Beatriz, que no puede disimular la bronca. A pesar de los reclamos en la municipalidad, no ha tenido respuesta. Solo piden el cerramiento de la cancha para que los chicos puedan entrenar tranquilos, sin el peligro de buscar la pelota en la calle.
“Cuando le hicimos la campaña al intendente, me dijo que me quedara tranquila que la iba a arreglar. Nunca hicieron nada. Queríamos la luz, el regador. Pero no pasó nada”, lamenta Beatriz. “A los de la empresa ya les dijimos que estamos dispuestos a quemar gomas y parar la obra. No podemos seguir viviendo de promesas”, agrega.
La cancha está ubicada en la esquina de Italia y Beto Lara. Al costado de la cancha, la empresa -con seis meses de plazo de obra- construye la plaza, donde además levantarán un Salón de Usos Múltiples. “Entiendo que quieran hacer una plaza. Pero la cancha de los chicos es lo principal”, insiste la mujer.
En la cancha de los Cebollitas tampoco hay agua para el riego. Hicieron una perforación, pero no tienen el dinero para comprar la bomba. Además, cais nunca llegan los camiones regadores que les habían prometido desde la gestión municipal.
“Soy una mujer que jugó al fútbo. Soy jugadora. Y me gusta sacar a los chicos de la calle. Empecé dándoles una manito y estoy hasta el día de hoy. En diciembre vamos a ir a Pico. Tenemos un campeonato. Hemos ido a otros pueblos y donde vamos nos reciben bien. Somos un equipo humilde pero sabemos respetar”, dice la entrenadora, orgullosa de su grupo.
“Acá sacamos pedra por piedra, roseta por rosseta, para que los chicos no se estropearan. Ahora, si la obra de la plaza no se puede parar, queremos una respuesta. Que nos arreglen el predio”, completa.
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