Para cenar afuera estas fiestas habrá que desembolsar de 90 a 490 pesos

Ya se sabe que Nochebuena es una fiesta familiar, mientras Año Nuevo se presta más a la conga. Aun así, hace años que muchos hogares cortaron por lo sano: basta de pasar días agotadores cocinando pollos y lechones al horno, de acarrear grandes bolsas con compras y de perder horas poniendo la mesa y lavando platos. Mejor gastarse unos pesos extra y esas noches tan especiales, ponerse la mejor pilcha sin transpirar y cenar afuera.
Tomar esa decisión este año obligará a desembolsar entre 90 y 490 pesos por persona. Dependerá de si la elección pasa por el menú gourmet en el bistró de un hotel cinco estrellas o por la más popular oferta de “primer y segundo plato, con postre y mesa dulce” en una cantina, donde la bebida se paga aparte. Total, garantizan todos, la diversión viene incluida.

La enorme variedad de propuestas —en calidad y cantidad de platos y bebidas, así como en cuanto a actividades, entretenimientos y premios— se refleja en la dispersión de precios e incluso en el porcentaje de aumento respecto del año pasado.

Esa suba oscila entre el 15 y el 50 por ciento. Por ejemplo, en el restaurante del hotel Ros Tower se promociona una exclusiva y exquisita cena de Nochebuena por 350 pesos y la de Año Nuevo por 490 (siempre incluyendo show, disc jockey, barra y cotillón), cuando en el 2009 cenar en esas mismas fiestas costó 230 y 350.

En cambio, el aumento es proporcionalmente muy inferior en el Club Banco Nación, donde este año se podrá festejar por apenas 20 pesos más que el año pasado: la cena saldrá 140 pesos (80 los menores), incluidas las bebidas, mesa dulce, maestra jardinera para cuidar los chicos y música en vivo.

Los más top. La mayoría de los grandes hoteles de la ciudad ofrecen una cena especial para las dos fiestas. En algunos casos la promoción incluye forzosamente el alojamiento, en otros no.

Por ejemplo, en el Riviera y el Presidente, del grupo Solans, sólo cenar costará 280 y 300 pesos en Navidad, y 310 y 330 en Año Nuevo.

En el Pullman, del City Center, la oferta sí incluye alojamiento: dos noches, más la cena de Navidad o Año Nuevo, desayuno, spa, entretenimiento, música en vivo y 200 pesos de crédito para el casino (cerrado esas noches) saldrá 1.380 pesos por persona. Pese a que la cifra no suena baja, la gerenta Romina Freijomil aseguró que ya se cubrió casi el 50 por ciento de las reservas.

Si no, en el mismo hotel, se puede cenar en Nochebuena o tomar un brunch en Navidad por 150 pesos.

Para pasar cualquiera de las dos fiestas en el Plaza Real habrá que pensar en 350 pesos per cápita, mientras que en el Esplendor Savoy la cena sola costará 300 pesos y el paquete de la comida con alojamiento por una noche para dos se promociona a 1.000.

Reservas. Dejando de lado los hoteles, pero aun dentro de una franja premium y con la promesa de verdaderas “exquisiteces”, el restaurante Davis (en el ex silo homónimo) ofrece la cena por 200 pesos para ambas noches. Las reservas, dicen, ya pintan “bastante bien” y, por el nivel de consultas, arriesgan que la performance de este año mejorará la del 2009.

Las parrillas también abrirán. En una de las más tradicionales de Pellegrini (que pidió reservar el nombre) “hace unos 20 días que las reservas y consultas ya se mueven”. Este año optaron por ofrecer un rico menú por 110 pesos, bebida aparte. Lo que les permitió mantener el mismo valor del año pasado, pero esta vez sin contar el alcohol.

En Juan Sin Miedo, otra de las parrillas de la avenida, cenar con todo incluido cualquiera de las dos noches costará 140 por persona, 30 pesos más que el año pasado, cuando lograron colmar el local.

En las cantinas. Y, como no podían faltar, las cantinas también se preparan. La Cautiva, por ejemplo, a todo vapor: ofrecerá una cena con varios platos, mesa dulce, sobremesa, dos orquestas, disc-jockey y gran-baile-gran por 90 pesos. Bebidas se pagarán aparte.

El propietario del lugar se mostró más que expectante: como el titular de la la Asociación Empresaria, Elías Soso (ver aparte), confió en una recuperación sustanciosa de la actividad. “Viene mucho mejor que los dos últimos años”, afirmó, para augurar que para la fiesta de Año Nuevo, de lejos la más concurrida, llegarán a un nivel de “boom” en la ocupación de mesas.

La única voz que contrastó con tanto optimismo provino de otra cantina, El Rincón, donde las reservas —dijeron— aún vienen muy flojas.

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