El ex presidente estadounidense George W. Bush defendió las técnicas de interrogación severas, asimiladas a la tortura, utilizadas por su gobierno en la "guerra contra el terrorismo" y a las que consideró legales y necesarias.
"Tomé la decisión dentro del marco de la ley de obtener informaciones para poder decir que hice lo necesario para proteger al pueblo estadounidense", precisó Bush. "Puedo decirles que las informaciones obtenidas salvaron vidas", añadió el ex mandatario. Afirmó creer también que derrocar al fallecido presidente iraquí Saddam Hussein fue la decisión acertada y podría conducir a que la democracia se extendiera por todo Medio Oriente.
Bush, que durante sus ocho años en la Casa Blanca se negó a hablar de los "errores" de su mandato, insistió que llegó al poder con una serie de principios y que no estuvo dispuesto a sacrificarlos en pro de su popularidad. Y lo logró. Al despedirse de Washington, el pasado 20 de enero, sólo 90 minutos después de la investidura de Barack Obama, con un índice de desaprobación superior al 60 por ciento, que lo convierte en uno de los presidentes más impopulares de la historia del país.

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