Hasta hace unos años era una decisión netamente femenina pero ahora ellos participan cada vez. Aseguran que se trata de una experiencia que les cambia la forma de entender el embarazo y el alumbramiento.
Sin embargo, desde hace unos años, los papás también forman parte de esta decisión, también lo eligen como la mejor alternativa y esto les ha abierto el camino hacia un nuevo vínculo con sus mujeres y con sus hijos. Ya no están al margen del proceso del embarazo y sin dudas son protagonistas fundamentales en el parto.
Andrés Aguilera (32) tuvo la posibilidad de recibir y cortar el cordón umbilical de Eva, su primera hija que ahora tiene 7 meses. "Poder acompañar a mi mujer Andrea en el trabajo de parto en casa, poder presenciar el parto y cortar el cordón es más que lindo, es una experiencia única. Me cambió a mí y mi forma de pensar, lo vivís con ella, el hombre se siente más partícipe. No sos sólo el que maneja el auto hasta la clínica o espera afuera para que le digan cómo fue todo", comenta. Para él, los hombres suelen vivir el embarazo "desde afuera, pero al poder presenciar y acompañar en el parto te das cuenta de que sos muy necesario para ella en ese momento, nos apegó más y me cambió el pensamiento respecto de la mujer y el embarazo".
“Ya no es cosa de mujeres, ellos tienen mucho que hacer, mucho para dar y mucho para recibir”. Así lo observa Jésica Carreño quien dicta cursos sobre parto respetado y es coordinadora local de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del parto y nacimentos (Relacahupan).
"Los hombres vienen con la pareja, quiere informarse, participar, hablar con el médico para ver qué puede hacer él. Ahora partipan de los controles periódicos".
En el marco del parto respetado que promueve pautas de atención a la mujer durante el parto atentas a sus tiempos y necesidades por sobre todas las cosas, los varones tienen un rol que están aprovechando.
"A los hombres a veces nos cuesta meternos en el tema del embarazo pero primero me interesó acompañarla a los cursos (preparto) y luego nos fuimos interiorizando más en esto del parto humanizado, nos fuimos informando. Para mi, mientras más natural mejor, no nos gusta mucho todo lo que hacen en los hospitales, donde por ejemplo inducen el parto y a veces lo hacen mal, eso trae problemas para la mujer", por eso decidieron iniciar el proceso juntos en su casa.
Pablo (31) pudo acompañar a su esposa Mariela y asegura que se sintió con más participación y presencia de las que suponía que tendría. "Conocer las etapas del embarazo te da la posibilidad de acompañar y ayudar", dijo y agregó que "comenzaron a interiorizarse sobre los derechos que tienen los padres y que considera que todos deben hacer valer.
Destacó que "en el parto, por las emociones uno no puede estar atento a todos los detalles y después te das cuenta que hay cosas que no se hicieron como querías, por eso creo que todos los papás deberían mantener una conversación previa con el médico para transmitirle sus deseos". Recordó que cuando nació su bebé estuvo siempre al lado de su mujer, "sólo nos separamos por 15 minutos".
Prácticas antinaturales
Debido a que muchos padres no están de acuerdo con las prácticas en los hospitales, muchos eligen hacer el trabajo previo en la casa para luego acudir al centro de atención, ya que todavía los mendocinos son reacios a los partos en los hogres.
"Hay que tratar de entender y respetar el proceso fisiológico de la mujer, que está sana" pero desde su punto de vista esto no ocurre en centros de atención ya que se las trata como niñas con frases como "portate bien" o como personas enfermas ya que suelen ser trasladadas en sillas de ruedas.
En este sentido, destacó la importancia de que la mujer de la mano de su pareja se informen y que cuente con su apoyo, "en una situación familiar que es un hecho de salud".
Consideró que parte de la problemática es la formación que reciben los médicos ya que está orientada a la atención de la enfermedad, pese a que hay leyes nacionales y adhesiones provinciales además de pautas de atención desde el Ministerio de Salud de la Nación que no se están cumpliendo. Para dar una noción de esto apeló a datos de la Organización Mundial de la Salud que estima que 85% de las mujeres llegan al parto sanas y que sólo el 15% restante puede requerir intervención.
Además, según el mismo organismo en cada región geográfica el 15% de los casos deberían ser cesáreas, mientras que en este momento en Mendoza se llega al 50%. Disminuir esta proporción es el objetivo más importante de las redes en los casos en que se trate de intervenciones innecesarias.
Silencio, intimidad y protección
Son las tres necesidades fundamentales de las mujeres que van a parir. Así lo destaca Relacahupan en el marco de la 10ª Semana Mundial del Parto Respetado que en esta oportunidad lleva por lema "Silencio… Mujer pariendo… Bebé Naciendo..."
En un documento, la entidad menciona que los científicos han descubierto que todas las hormonas que las mujeres liberan durante el parto -fundamentalmente oxitocina, endorfinas y prolactina- tienen tanto efectos mecánicos como sobre el comportamiento. Actúan de manera diferenciada pero en cadena como anestésicos, fortaleciendo el vínculo con el bebé, manteniendo el alerta y favoreciendo la dilatación del cuello uterino entre otros beneficios.
Desde la red postulan que cualquier intervención (epidural, cesárea, oxitocina sintética, etc.) modifica ese conjunto y altera el resultado. En definitiva ciertas prácticas pueden dificultar un proceso natural e involuntario.
"El lugar de Parto debe ser un ambiente de tranquilidad y paz donde la mujer pueda parir con intimidad y seguridad, ofrecer espacio y tiempo a las personas, a las parejas, espacio físico, íntimo, individual, y colectivo al mismo tiempo. Tiempo, para esperar, para dar, para regalar, para recibir y ver a ese nuevo ser humano que está llegando", señala el documento.
En general en la provincia los centros sanitarios de atención de partos no ofrecen las comodidades que las mujeres necesitan, y no se trata tanto de una inversión económica sino de un cambio de actitudes en cuanto a un mayor respeto en la práctica médica.
Así lo destacó Carreño quien señaló que "puede usarse la misma camilla pero de manera vertical, colocar biombos para que haya privacidad y pueda ingresar el padre, cualquier hospital podría brindar un parto respetado".
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