Papelones

Es rara esta sociedad tan proclive al gataflorismo.Una nota del abogado y ex dirigente del PJ Aníbal Bocchio sobre la venta de un edificio municipal despertó a ediles dormidos o pícaros.
¿Cuestionamientos tardíos? La instalación de un call center: entre las fuentes de trabajo y el error comunicacional de la Comuna.

Primer capítulo: "Si sabíamos que se iba a armar este quilombo nos íbamos a Tandil" le confesó un allegado de la empresa de call center que se instalará en un sector de la planta alta del edificio municipal ubicado en avenida de 25 de Mayo y San Martín a un funcionario.

Segundo capítulo: El ex dirigente del justicialismo, ex integrante de la administración de Juan Barberena y ex presidente del Concejo Deliberante, el abogado Aníbal Bocchio salió el domingo pasado por EL TIEMPO a cuestionar fuertemente la venta de otro sector del inmueble de la Comuna, en este caso donde funcionó el supermercado Suma.

Bocchio, en realidad, siempre fue una suerte de "Aníbal Fernández" (actual ministro del Interior y vocero del Gobierno Nacional) de la gestión del ex intendente Juan Barberena y del propio peronismo.

Hay que ser justos. El viernes previo a la publicación del artículo le habló al autor de esta nota para interiorizarse sobre dicha venta. Se le comentó que desde hace años el Municipio había decidido desprenderse de ese inmueble, que lo ponía en cada presupuesto y que en noviembre pasado, luego del cierre de la noche a la mañana de Suma, el Concejo había aprobado por unanimidad la venta presionado por la asistencia de los trabajadores de ese supermercado.

Ya se sabe lo que es capaz de aprobar ese cuerpo cuando un grupo de vecinos suben a la planta alta, sea cual fuere el tema.

Aníbal es Aníbal

"¿No te acordaste un poco tarde, cuando viene saliendo la publicidad por todos los medios, faltan pocos días para el cierre de la licitación y habría un interesado en firme?" surgió el interrogante.

Pero Aníbal es Aníbal y, bajo el argumento que se vende a un precio vil, que se rifan las joyas de la abuela y que no se puede obligar a un empresario a tomar personal que no le pertenece, con su capacidad mediática salió en cadena por casi toda la prensa. La famosa teoría de la política del eco.

Viniendo de Bocchio se puede suponer que hay una enorme picardía detrás o, sencillamente, se trata de la inquietud válida de un vecino. Pero el problema no es él sino la reacción, en alguna medida oportunista, por parte de algunos concejales y la enorme falencia comunicacional del Departamento Ejecutivo en lo relativo a la instalación del call center.

Reunión de ediles y funcionarios, aclaraciones y duras críticas del intendente Omar Duclos, opiniones de todo tipo fue la saga durante la semana.

Concejales:¿distraídos o pícaros?

Sobre el caso Suma, el decreto del nuevo llamado a licitación (luego que el primero se declarara desierto) data del 11 de marzo.

¿Los ediles no tuvieron tiempo de leerlo y cuestionar algunos aspectos con los que no podían coincidir? ¿Tuvieron que esperar a Bocchio? ¿El famoso artículo 41 de la ordenanza que habla sobre el funcionamiento de una comisión de seguimiento, ¿abarca todo el proceso licitatorio o se pone en funcionamiento una vez que se abren las ofertas?

El nuevo precio de 700 mil dólares ¿es un monto fuera del mercado, lejano de lo que evaluaron el Banco Provincia y el Centro de Martilleros? Los interrogantes tienen sustento pero también están los tiempos. Y es aquí donde, nuevamente, aparece la picardía con trasfondo en un cuerpo deliberativo desflecado donde el debate político está enajenado, salvando honrosas excepciones.

Los nuevos concejales que no participaron de los procesos anteriores tienen todo el derecho de expresar sus dudas pero no se puede legislar en contra de lo que aprobó por unanimidad el propio cuerpo. Hay una continuidad jurídica y, en todo caso, habrá que elaborar nuevas iniciativas. Es el riesgo de convertirse sólo en comentaristas de la realidad cuando los ediles están para otra función.

Preguntas, preguntas

¿Es correcto que la Comuna se deshaga de esos inmuebles junto a la manzana de avenida 25 de Mayo y Alberdi dónde está el obrador y seguir pagando alquileres con un antifuncional edificio municipal que debería convertirse en un sitio histórico donde esté el despacho del Intendente, la Secretaría de Gobierno, alguna otra dependencia y el Concejo Deliberante sólo para las sesiones (no el aquelarre de personal y concejales que se pisan sin tener lugar)?

Seguro que hay un sinnúmero de miradas pero, ¿cuántas veces se discutió esto en los últimos veinte años?

La ordenanza que autoriza la venta de todo el inmueble céntrico determina que el dinero sea destinado, precisamente, a un nuevo centro cívico, a un obrador único y a infraestructura productiva.

Suena un poco pretencioso, pero, ¿esta Municipalidad está en condiciones de encarar ciertas obras o el mantenimiento de edificios con los recursos que tiene sin vías de financiamiento?

Los azuleños y la gata Flora

Lo de la instalación de la empresa en la planta alta de 25 de Mayo y San Martín, por un lado es la típica actitud de la "gata Flora" de muchos azuleños y, por el otro, el mal manejo comunicacional de la Comuna.

Los admiradores de las ciudades vecinas se llenan la boca sobre las amplias facilidades que se le dan a las empresas que quieren instalarse.

Si hay una economía que ha crecido en el país es la de servicios existiendo nichos de desarrollo interesantes.

Hay una promesa de dar trabajo para 40 empleados pudiendo duplicarse esa cantidad en poco tiempo con la aplicación de software de ingenieros y técnicos locales.

¿Ese lugar, prácticamente abandonado, resulta un buen negocio para los empresarios? A no dudarlo pues, entre otros aspectos, no pueden estar a más de diez cuadras de la central de Telefónica por los respectivos nodos.

El error de la Comuna es no haber informado en tiempo y forma las características del acuerdo. Es un sitio sin acceso al público en forma directa, hay que pasar por un pasillo rodeado de oficinas con una entrada común. Se supone que los aspectos legales y de seguridad se habrán tenido en cuenta. Por otro lado, pagar un alquiler de 500 pesos suena irrisorio. Según el propio intendente Omar Duclós es por siete meses hasta que la empresa instale toda la infraestructura y desde el primero de enero habrá que evaluar un alquiler de mercado o un leasing, dato que no puede pasar inadvertido.

La Municipalidad debería haber informado en detalle todos estos aspectos para evitar cualquier suspicacia, más cuando se enlaza lo público con lo privado.

Lo otro, lo de siempre, va a surgir ineludible, impecable, para confirmar esa pasión tan azuleña por el "gataflorismo".

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