Papelón oficial: se llovió la escuela recién inaugurada

La integridad de la Escuela 243, que los funcionarios del Gobierno Provincial inauguraron el lunes a la mañana con toda pompa al lanzar el ciclo lectivo primario, duró apenas un par de horas: durante el chubasco de la siesta de ese mismo día demostró sus deficiencias, ya que se llovió por el techo y además le ingresó agua por las ventanas y por otros lugares, según contaron algunos padres de los chicos que asisten a la primaria. Lo mismo ocurrió con otra escuela que abrió sus puertas el lunes: la del barrio Santa María de La Pampa.

Para atajarse de otro tipo de inconvenientes similares, el Ejecutivo Provincial resolvió rápidamente que ayer no se dictaran clases en ningún lugar de la ciudad. Para hoy se adoptó la misma decisión en todos los niveles, comunicada por el ministro de Educación Néstor Torres. Tampoco habrá actividad en Anguil. No obstante, desde Realicó se inaugurará formalmente el ciclo lectivo secundario en un acto oficial a las once de la mañana.

La obra pública del Gobierno Provincial está en la picota desde hace años a partir de onerosos emprendimientos fallidos que pronto mostraron la hilacha: el ejemplo más contundente es el megaestadio pero también repiquetea en la memoria de los pampeanos la caída del polideportivo de Ataliva Roca y se conocen otros casos no tan graves pero sí de una importancia que confirma la desidia y la falta de controles en la materia, como la Ciudad Judicial.

El caso de los establecimientos educativos es un tema aparte. En su momento, una fuerte ofensiva de la diputada radical Josefina Díaz llevó a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas a ordenarle al ejecutivo que diera respuesta a una serie de deficiencias y precariedades en los colegios y escuelas de la provincia. Esa orden se cumplió sólo parcialmente. Y los nuevos establecimientos que se fueron construyendo, según parece, tampoco otorgan demasiadas garantías.

Ayer la Escuela 243 permanecía cerrada por lo que fue imposible hacer tomas gráficas de las consecuencias de la lluvia que no sólo fueron relatadas por alumnos y docentes sino admitidas por el ministro Torres.

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